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¿Sabías que no hay santo que no tenga un pasado en su vida?

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Mónica Muñoz - publicado el 18/03/26
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Todos los seres humanos tenemos un pasado, a veces escandalosos, a veces anónimo, por eso cualquier santo es testigo fiel de la acción de Dios en su vida

No hay santo sin pasado, esa es una realidad, y eso no significa que la vida antes de ser "perfecto" -que nadie lo es, es otra verdad, pero estamos en el camino de la conversión - haya sido fácil. Hay santos que en su momento escandalizaron a sus contemporáneos; otros fueron un dechado de virtudes, pero en ningún caso eran los mismos a la hora de su muerte.

Un pasado escandaloso

La biblia y la historia de la Iglesia nos da ejemplos dignos de comentar para que sepamos que Dios se apiada del que se arrepiente de verdad. No recuerda el pecado del que se convierte porque no actúa como nosotros, que a menudo escuchamos esta frase completamente anticristiana: "yo perdono, pero no olvido".

¿Qué sería de nosotros si Dios aplicara esta máxima con los pobres pecadores? no habrá nadie en el cielo. Si embargo, Dios nos perdona y nos da la oportunidad de comenzar de nuevo. Pero hay que creerlo y esforzarnos para no volver a pecar y resarcir el daño.

Dice el apóstol san Juan:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad (1 Jn 1, 9).

Leemos en el evangelio lo que pasó con Judas Iscariote. Él no fue santo porque no entendió el amor de Cristo y su perdón sanador, le ganó el remordimiento pero, en lugar volver a Jesús, prefirió ahorcarse.

Sin embargo, no fue el único pecador.

Dios los perdonó

Si profundizamos un poco en la vida de los santos, descubriremos su pasado:

San Pedro fue cobarde (Mt 26, 70).

Santa Teresa de Ávila era impositiva porque tenía un carácter demasiado fuerte .

Santa María Magdalena estaba aquejada por siete demonios (Mc 16, 9).

San Agustín no se decidía a deshacerse de su vida de lujuria.

Santa Teresita de Jesús fue una niña caprichosa.

San Jerónimo era iracundo.

Y la lista podría seguir. Sin embargo, ¿qué pasó con todos ellos? que se dejaron inundar del amor de Dios y llenaron sus carencias con Él. Su confianza estaba en su Salvador y Señor y lo siguieron, a pesar de sus pecados y limitaciones, porque Él borró todas sus culpas.

¿Qué te hace pensar que Jesús no te puede perdonar? Deja atrás tu pasado, confiésate y permite que la gracia sane tu alma. Solo Cristo el Señor te ama tanto que no le importa lo que has sido, sino lo que puedes llegar a ser si te entregas plenamente a Él. No lo olvides nunca y decídete a seguirlo.

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