Durante el rezo del Ángelus del 15 de marzo de 2026, León XIV recordó a la congregación que la fe no es un "acto ciego". Desde una ventana del Palacio Apostólico, donde se había instalado el día anterior, el Papa, por el contrario, invitó a todos a vivir un "cristianismo con los ojos abiertos".
En la Plaza de San Pedro, azotada por una suave brisa, el pontífice estadounidense-peruano explicó el simbolismo del Evangelio del día, donde Jesús cura a un hombre ciego de nacimiento (Jn 9, 1-41): al enviar a su Hijo, Dios viene a "iluminar nuestras vidas" cuando "la humanidad caminaba en tinieblas".
"Todos nacemos ciegos", declaró León XIV, haciendo hincapié en que los seres humanos no logran "ver la profundidad del misterio de la vida". Por eso, "Dios se hizo carne en Jesús" para que la humanidad pudiera "recibir una nueva luz".
El Papa número 267 expresó su asombro ante la difusión, a lo largo de los siglos, de la opinión de que "la fe es una especie de salto al vacío". Para él, sin embargo, tener fe no significaba "creer ciegamente".
Por el contrario, "los ojos se abren" mediante el contacto con Cristo, afirmó León XIV, abogando por un "cristianismo con los ojos abiertos".
"La fe no es un acto ciego, una abdicación de la razón, un repliegue hacia una certeza que nos aleja del mundo"
Esta actitud abierta debe ser particularmente evidente ante el "sufrimiento ajeno" y las "heridas del mundo". Ante las dramáticas situaciones que marcan nuestro tiempo, el Papa afirmó que es necesaria una "fe que nos abra los ojos a la oscuridad del mundo y le traiga la luz del Evangelio".









