En la Cuaresma, la oración, el ayuno y la limosna no son tres prácticas aisladas, sino un camino integral de conversión. Limosna no significa solo dar dinero; significa entregar lo que somos y lo que tenemos con conciencia y corazón. No es un acto filantrópico más, es expresión de amor que sana interioridades y comunidades enteras.
Más allá del simple dar, la limosna cristiana nos enseña a salir de nosotros mismos para encontrarnos con el hermano









