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Nunca te olvides de lo que Dios ha hecho por ti

Soplos espirituales
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Mónica Muñoz - publicado el 13/03/26
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Existimos por voluntad de Dios, pero vivimos imbuidos en un mundo lleno de distractores. Por eso nunca olvides que el Señor siempre está al pendiente de ti

"Hasta los cabellos de tu cabeza están contados" (Lc 12, 7) hace hincapié Jesús para que comprendamos que somos muy importantes para Dios. Pero a menudo lo olvidamos porque el mundo se encarga de obnubilar nuestra mente y corazón, haciéndonos creer que necesitamos muchas cosas vanas, y que, sin ellas, no estaremos bien.

Sin embargo, si lográramos despejarnos de los distractores de la vida moderna, nos daríamos cuenta de que es realmente poco lo que requerimos y que Dios se encarga de darnos lo esencial, sobre todo si nos centramos en servirlo a Él y al prójimo, porque el que busca su Reino, tendrá todo lo que necesite para vivir:

"Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! [...] Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura" (Mt 6, 30- 33).

Confiar en su providencia

El Doctor Ricardo Castañón, científico exateo que se convirtió al catolicismo a raíz de estudiar los milagros eucarísticos -la Presencia real de Jesús en la Eucaristía y visible como carne y sangre - narró una experiencia que demuestra la acción de la providencia divina en quienes confían en su promesa.

Hace algunos años estuvo hospitalizado por una afección cardíaca. El tratamiento saldría en cuatro mil dólares. "Yo solamente tenía cien", recuerda. Un día antes de ser dado de alta el director de la clínica le mandó llamar. "Yo estaba muerto de miedo" confiesa, porque no tenía con qué pagar.

Al llegar a la oficina del médico, le dijo que habían notado que era distinto de los otros pacientes. Era educado, agradecía a todos, los bendecía, rezaba, acudía a la capilla... Tanto había llamado la atención su comportamiento que lo buscaron en internet. Fue cuando descubrió que se trataba de Ricardo Castañón - porque él siempre se registra como Jesús Gómez, su primer nombre y su segundo apellido -.

"Nos gusta mucho lo que hace", dijo el director. Luego vino lo bueno: no le cobraría nada por su tratamiento. "La clínica es suya para cuando la necesite". El doctor Castañón reconoció de inmediato que Dios se estaba encargando de él porque le ha servido con amor y confianza.

Dios nunca se olvida de ti

Del mismo modo, todos podemos reconocer la mano de Dios desde que nos levantamos con vida y salud: tenemos a nuestra familia, un trabajo y comida. Por supuesto que existen también los problemas, pero Dios siempre está al pendiente de nosotros. No olvidemos el bien que el Señor prodiga sobre nosotros y agradezcamos siempre su amor.

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