Jesús es "la respuesta de Dios a nuestra sed", afirmó el Papa León XIV durante el rezo del Ángelus el 8 de marzo de 2026, ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro bajo un sol que ya se sentía casi primaveral. En este tercer domingo de Cuaresma, el pontífice se basó en una reflexión de Etty Hillesum (1914-1943), una joven escritora judía fallecida en Auschwitz, para instar a los jóvenes a buscar a Dios en todas las circunstancias de la vida, sin desanimarse por su aparente ausencia.
"El diálogo entre Jesús y la samaritana, la curación del ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro, desde los primeros siglos de la historia de la Iglesia, iluminan el camino de quienes, en Pascua, recibirán el bautismo y comenzarán una nueva vida", explicó el Papa desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano. Este fenómeno del catecumenado ha crecido considerablemente en los últimos años, con más de 20.000 bautismos de adolescentes y adultos previstos para este año en Francia. Estos pasajes del Evangelio "se ofrecen a los catecúmenos, pero también son escuchados de nuevo por toda la comunidad, porque ayudan a las personas a convertirse en cristianos o, si ya lo son, a ser cristianos con mayor autenticidad y alegría", explicó el Papa.
“Jesús es, sin duda, la respuesta de Dios a nuestra sed”, comentó, señalando que muchas personas en todo el mundo “siguen buscando esta fuente espiritual hoy”. El Papa ilustró esta búsqueda de Dios citando el Diario de Etty Hillesum: “A veces logro alcanzarla, pero la mayoría de las veces está cubierta de piedras y arena: así, Dios queda enterrado. Luego hay que desenterrarlo”.
El ejemplo de la “dulzura” de Jesús
“No hay mejor manera de emplear nuestras energías que dedicarlas a liberar nuestros corazones”, enfatizó el Papa, instando a todos los creyentes a ser pacientes, incluso cuando no parece haber ninguna manifestación visible o tangible de la presencia de Dios. “En los campos, cuatro meses antes de la cosecha, casi no vemos nada. Pero donde no vemos nada, la gracia ya está obrando y los frutos están listos para ser cosechados”, aseguró.
“La mies es abundante: quizá los obreros sean pocos porque están distraídos con otras actividades. Jesús, en cambio, está atento”, explicó el Papa, basándose en el relato del encuentro de Cristo con la samaritana junto al pozo. “Según la costumbre, debería haberla ignorado; al contrario, Jesús le habla, la escucha y deposita su confianza en ella sin segundas intenciones ni desprecio”, explicó el sucesor de Pedro.
“¡Cuántas personas buscan esta misma ternura, esta apertura, en la Iglesia! Y qué hermoso es perder la noción del tiempo para prestar atención a quienes encontramos, tal como son”, enfatizó León XIV. Así, instó a los cristianos a “servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y justicia”.









