Ir al contenido principal

¿Qué hacer cuando un adolescente asume demasiados riesgos?

5 min de lectura
Que faire quand l’ado prend trop de risques ?

Crédito: Shutterstock

Entre la búsqueda de emociones fuertes, la presión del grupo y la necesidad de autonomía, la adolescencia es una etapa en la que a menudo se ponen a prueba los límites. ¿Cómo establecer un marco seguro sin agobiar a tu hijo ni romper tu relación con él?

Compartir en :

Exceso de velocidad en scooter, retos en las redes sociales, mentiras para ir de fiesta, primeros cigarrillos "para probar"... En la adolescencia, hay ciertos comportamientos que provocan sudores fríos a los padres. ¿Cómo reaccionar sin romper la relación con tu hijo adolescente? Solange d'Regel, mediadora para parejas y familias, coach parental y educadora en vida afectiva, recuerda en primer lugar una evidencia que a menudo se olvida: la adolescencia es un periodo de grandes transformaciones.

"El cerebro no alcanza su plena madurez hasta los 20-25 años. Las funciones relacionadas con la anticipación, la planificación y el control de los impulsos aún están en desarrollo", precisa, y añade que "la pubertad también altera el cuerpo e intensifica las emociones". El resultado es que las decisiones de un adolescente suelen estar guiadas por sus sentimientos inmediatos más que por una reflexión serena.

A esto se suma una necesidad extremadamente fuerte de pertenencia. "La mirada de los demás será importante e influirá mucho en el adolescente". Por eso, como subraya la experta, "un adolescente solo no siempre actúa de la misma manera que cuando está en grupo".

La construcción conjunta de un marco

Hélène, madre de Lucas, de 15 años, cuenta que vivió este cambio como una ruptura. "De niño era prudente. Y, de repente, empezó a montar en monopatín sin protecciones y a seguir a sus amigos, que faltaban a clase", suspira. Ante la asunción de riesgos, algunos padres endurecen drásticamente las normas. Otros, desanimados, se rinden. Es el caso de Pauline, que le propuso a su hija Louise fumar su primer cigarrillo con ella en lugar de con sus amigos.

Sin embargo, no se trata de elegir entre una autoridad rígida y una permisividad total. "El marco sigue siendo indispensable", explica Solange d'Regel, precisando que los tres pilares para tener una buena alianza educativa con los adolescentes son precisamente un marco firme y seguro; el reconocimiento, ya que los adolescentes necesitan sentirse valorados porque atraviesan un periodo en el que su autoestima es frágil; y, por último, el tercer pilar es la construcción conjunta.

"Este último pilar suele ser olvidado por los padres, pero es muy importante", insiste la especialista, que propone involucrar al adolescente en la elaboración de las normas. "Esto cambia profundamente la dinámica. Ya no sufre el marco, sino que participa en su construcción".

El reto es hacer que los jóvenes reflexionen sobre las consecuencias

Cuando un adolescente toma el autobús solo por primera vez, no se trata solo de decir sí o no. Se trata de anticipar juntos: cuánto dura el trayecto, qué hacer en caso de retraso, a quién avisar en caso de problema. "La libertad es real, pero está pensada y supervisada", señala Solange d'Regel. Del mismo modo, se puede autorizar una salida a la playa o una velada con amigos, siempre y cuando se acuerden previamente los horarios, las personas que estarán presentes y cómo actuar si cambia el programa.

Eso es lo que ha hecho Georges con su hijo Paul, de 16 años: "Hemos construido nuestra relación sobre la base de la confianza mutua. Cuando sale, sé con quién está y hemos establecido juntos un toque de queda que nos conviene a todos. Si los planes de sus amigos cambian, como la vez que fueron a la feria y finalmente decidieron ir a casa de un amigo, me llama para avisarme. ¡No nos ocultamos nada! Si no se siente cómodo en una fiesta, me envía un mensaje y voy a recogerlo, sin avergonzarlo delante de sus amigos, por supuesto".

Este trabajo de anticipación responde a dos necesidades diferentes: tranquilizar a los padres y permitir que el adolescente tenga cierta autonomía. "Los padres buscan ante todo seguridad y, por lo tanto, necesitarán estar informados de todo, mientras que el adolescente busca pertenecer a un grupo, necesita y desea divertirse.

Transformar una "situación explosiva" en una "situación positiva"

adolescente

Geoffroy, padre de Claire, de 17 años, recuerda la noche en que descubrió que su hija no estaba en casa de su amiga, como había dicho, sino en una fiesta. "Exploté. Para mí, era una mentira inaceptable". La sanción fue inmediata: ¡sin salir durante seis meses! Estas situaciones deben ser oportunidades valiosas para hablar con su hijo adolescente. "Maëlle Challan Belval habla de convertir una pregunta bomba en una pregunta regalo.

"Una tontería puede convertirse en una herramienta de aprendizaje si va acompañada de un diálogo", sonríe, invitando a los padres a preguntar al niño por sus sentimientos y pensamientos en el momento de infringir las normas. Según la especialista, la sanción solo debe aplicarse después de esta fase de comprensión. Sin ella, se corre el riesgo de dañar la relación con el adolescente.