Con estas cuatro claves encontrarás un camino para orar en la sequedad del desierto espiritual. Donde la emoción desaparece, la consolación se apaga y la oración parece un ejercicio vacío. Sin embargo, la tradición cristiana enseña algo distinto: la fe no se sostiene en sentimientos, sino en fidelidad.
La sequedad espiritual no es ausencia de Dios, sino una etapa de crecimiento profundo en la vida cristiana









