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Las 5 heridas que afectan el corazón del hombre

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Majo Frias - publicado el 05/03/26
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Machismo, mansplaining, nuevas masculinidades…la cultura actual está repleta de referencias y calificativos sobre la masculinidad. En este mar de información, ¿qué significa en realidad ser hombre? Y sobre todo, ¿cuáles son los retos a superar para vivir su rol en plenitud?

La cultura actual ha impuesto modas y modificado dinámicas que van cambiando la forma de entender cuál es la naturaleza humana. Esto afecta a hombres y mujeres de todas las edades; sin embargo, el Psicotraumatólogo José Alberto Garza del Río explica que estas cuestiones afectan a ambos sexos de diferente manera.

En el caso de los hombres, estos factores van generando heridas que les impiden asumir sanamente quiénes son, comprender para qué están hechos y, por ende, vivir en plenitud el rol que tienen como hombres.

José Alberto distingue los siguientes tipos de heridas:

1Relación con el padre

“ Un padre débil, ausente, duro o humillante nos dificulta el querer identificarnos con él porque normalmente el padre es la puerta al mundo masculino”. Esta figura elemental, comenta el experto, influye en cómo se comprende la masculinidad porque es el primer modelo.

2Naturaleza del hombre

“Ha cambiado la forma de entender cuál es la naturaleza humana en general y hemos notado -sobre todo desde la perspectiva católica- cómo se entiende al hombre de manera más materialista (...) ese ha sido uno de los asuntos filosófico-cultural que ha incidido en que ahora entendemos que la masculinidad podría ser algo que construimos a placer y que cada quien puede construirla según su parecer”.

Explica que el no asumir la naturaleza del hombre -así como ignorar sus datos biológicos- genera heridas en la masculinidad.

3Exceso de dopamina y falta de conexión

Las pantallas, los videojuegos, el porno, el estilo de vida acelerado, las redes sociales y el resto de estímulos que forman parte de nuestra cotidianidad debilitan la voluntad.

Aunado a eso, si para el hombre -que es más racional por naturaleza- la emocionalidad ha sido un tema difícil de asumir, “con la cultura actual se ha acentuado muchísimo más nuestra dificultad para la intimidad”.

4Falta de modelos e iniciación

El experto comparte que las culturas antiguas tenían una especie de rituales de iniciación para los hombres que se han perdido con el paso del tiempo. A esto se suma el hecho de que los adolescentes y jóvenes tienen cada vez menos hombres como figuras cercanas a imitar. 

La suma de ambas cosas les dificulta encontrar buenos modelos a imitar y los acercamientos que les permitan entender la masculinidad se vuelven más escasos.

En este punto, José Alberto destaca la importancia de crear y procurar espacios formativos para los hombres.

5Pérdida de sentido trascendente

“Es una especie de consecuencia de la modernidad y la posmodernidad”. 

José Alberto explica que el hombre tiene tres niveles -corporal, psicológico y espiritual- y al estar en una cultura que ha estado omitiendo el nivel espiritual, y desarmando lo que es la verdadera naturaleza humana, el hombre llega a un vacío de sentido, lo que -a su vez- crea una necesidad de llenar ese hueco.

“Eso también termina siendo una herida fuerte y se ve reflejada en la dificultad de ejercer roles”.

El camino de sanación

bras-ouverts-ciel-homme-shutterstock

El experto propone que, para alcanzar la plenitud a la que el ser humano aspira por naturaleza, cada hombre entienda su propia masculinidad: “Por qué tengo estas inclinaciones, qué estoy buscando, qué hay detrás -por ejemplo- de mi propia agresividad, y entender que el problema es que se ha canalizado mal, pero que está hecha para un bien y se puede utilizar para bien”.

Por ello, el autoconocimiento y el análisis de la propia persona es elemental. 

El siguiente paso será “entender la propia historia y empezar a quitar las máscaras que nos hemos puesto para tratar de evitar nuestra vulnerabilidad, nuestra fragilidad, nuestra vergüenza”.

Además, el psicotraumatólogo explica que este proceso de sanación, deberá llevar también a sanar las historias particulares de cada persona.

Por último, explica, el aspecto espiritual no puede ser ignorado. “También vamos a preguntarle a Dios, que es el creador, cómo nos diseñó”.

Además, la vivencia de la fe conlleva el desarrollo de las virtudes: “Estas virtudes nos llevan también a un compromiso social de empezar a actuar en la comunidad, en nuestra parroquia, en nuestra iglesia, nuestra familia”.

El modelo por excelencia

En esta falta de modelos, Jesucristo viene a mostrar cómo llevar esto a la práctica. “En Jesucristo se congregan todas las virtudes que nos pueden inspirar a ser mejores hombres”, explicó.

José Alberto Garza del Río es Psicotraumatólogo y Filósofo. Tiene más de 20 años de experiencia en temas de desarrollo humano, psicoterapia, trauma complejo y reivindicación de la figura del padre. Lo cual lo ha llevado a participar en foros, conferencias, congresos, retiros y programas de formación. 

Forma parte del comité organizador de Fearless Congress, un congreso sobre masculinidad próximo a celebrarse en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco.
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