Durante mucho tiempo, la santidad pareció reservada a monasterios y altares lejanos. Sin embargo, la vida de Concepción Cabrera de Armida, conocida como Conchita, demuestra que una mujer, madre y esposa puede vivir una unión profunda con Dios en medio de la vida familiar, el cansancio y el amor diario.
Conchita Cabrera de Armida vivió la santidad en lo cotidiano: entre hijos, dolor, oración y una profunda vida interior









