En 2026 la Iglesia conmemora cuatro siglos de la consagración de la Basílica de San Pedro, uno de los templos más significativos del cristianismo. Más que una obra arquitectónica, es el símbolo visible de la comunión eclesial edificada sobre la fe del apóstol Pedro y el centro espiritual del catolicismo.
Dedicada solemnemente en 1626, la basílica que custodia la tumba del apóstol Pedro sigue siendo signo universal de fe, unidad y misión









