"Es precisamente ante el misterio del mal donde debemos dar testimonio de nuestra identidad cristiana", declaró el papa León XIV durante una misa celebrada en un barrio popular del este de Roma, el 1 de marzo de 2026. Ante una comunidad que se enfrenta a la violencia y la droga, el pontífice la animó a vivir su fe sin miedo y "sin querer controlarlo todo".
El pontífice, que visita una parroquia romana cada domingo durante la Cuaresma, acudió esta tarde a la parroquia de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, situada en el este de la capital. Administrada por una comunidad de sacerdotes dehonianos, da servicio al barrio popular de Quarticciolo, marcado por problemas de tráfico de drogas y delincuencia.
Antes de la misa, el Papa se reunió con una delegación de personas mayores, enfermas, pobres y discapacitadas atendidas por voluntarios de la parroquia. También conversó con varias madres de drogadictos encarcelados.
"Ante los numerosos y complejos problemas de este territorio, que pesan sobre vuestra vida cotidiana aquí, tenéis la misión de enseñar la mirada de la fe que transfigura todo en esperanza", declaró el Papa a los feligreses en su homilía. "Es precisamente ante el misterio del mal donde debemos dar testimonio de nuestra identidad cristiana", afirmó, animándoles a hacer "perceptible el Reino de Dios" teniendo en cuenta su contexto específico.
Al comentar las lecturas del día, el Papa recordó la vida nómada que llevó el profeta Abraham. La vida, aseguró, es como «un viaje que exige confianza […] que nos llama y que a veces nos pide que lo dejemos todo».
El peligro, explicó el obispo de Roma, es hacer como San Pedro, quien, en los Evangelios, a veces se convierte, por miedo al futuro, en el "portavoz de nuestro viejo mundo y de su desesperada necesidad de detener las cosas, de controlarlas". "Un poco como cuando no queremos que termine un sueño en el que nos refugiamos", subrayó.
Transmitir la "riqueza que nadie nos puede robar"
León XIV subrayó lo inútil que es "querer controlarlo todo" en la vida. Al huir de la "precariedad" que caracteriza la existencia, afirmó, también se pierde la oportunidad de descubrir un "verdadero tesoro", como Abraham, que acabó encontrando la Tierra Prometida.
"También nosotros, si nos dejamos llamar por la fe a caminar, a tomar nuevas decisiones de vida y de amor, dejaremos de temer perder algo, porque sentiremos que crecemos en una riqueza que nadie nos puede robar", aseguró el pontífice. Este "tesoro", afirmó, es la "luz" que nos transmite Dios.
Y Dios, declaró el Papa, llama a los cristianos a transmitir a su vez la luz de su fe, "empezando por el barrio en el que vivimos". En este sentido, felicitó a los feligreses por todas las iniciativas puestas en marcha para fortalecer la comunidad de Quarticciolo y cuidar de su juventud.
El Papa aún tiene que visitar dos parroquias romanas durante este tiempo de Cuaresma: la parroquia de Santa María de la Presentación, al oeste de Roma, el 8 de marzo; y, por último, la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, al norte, el 15 de marzo. Esta última se encuentra en el barrio de Ponte Mammolo, donde está la prisión de Rebibbia.



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