El gran obispo de Hipona enseñó que la conversión no empieza afuera, sino dentro, donde Dios habita en silencio
La Cuaresma es tiempo de regreso, de verdad y de conversión interior. Pocos santos han comprendido este camino con tanta profundidad como san Agustín de Hipona, uno de los grandes padres de la Iglesia, cuya espiritualidad sigue iluminando a los cristianos siglos después. Su enseñanza, profundamente actual, invita a volver al corazón para reencontrar a Dios.











