La liturgia requiere de la colaboración de los laicos para que el sacerdote se dedique a lo suyo, es decir, a celebrar con todos el misterio del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la Santa Misa. Por eso, para la primera parte de la Eucaristía es importante la participación del lector o lectores.
La liturgia de la Palabra
En efecto, cuando vamos a Misa completa nos preparamos con la liturgia de la Palabra - primera parte de la Misa - para recibir el cuerpo de Cristo en la liturgia de la Eucaristía - segunda parte - .
Los ministros propios de la Eucaristía son el obispo, el sacerdote y el diácono (CIC 910 & 1). Por supuesto, el más importante es el presidente, es decir, el sacerdote porque sin él no puede haber consagración. Pero también están los acólitos o monaguillos, los lectores, el salmista, los colectores, el monitor y el coro.
Cada uno desempeña una función diferente y necesaria. A los niños se les invita regularmente a ser monaguillos, pero los adultos también tienen oportunidad de ofrecer su servicio proclamando la Palabra de Dios, ya sea como lector o salmista. Enfoquémonos en las ventajas de ser lector:
1Llegar temprano a Misa
El domingo es día de descanso para la mayoría de los fieles (CEC 2184). Sin embargo, es un día que debemos dedicar a Dios y a la familia. Recordemos que "domingo" significa "día del Señor" (CEC 2177). Así es que, antes que cualquier otra actividad deberíamos acudir a Misa y después pasar el día con los seres queridos.
Por eso, una ventaja de ser lector será que tengas que llegar a Misa antes de que comience para dar una repasada final a la lectura, orar con los demás participantes y salir con el sacerdote en la procesión. Esta es una experiencia hermosa que te enriquecerá y, un plus, tus hijos recibirán un excelente ejemplo.
2Conocer a los miembros de la comunidad
Quien generosamente presta su servicio en la iglesia se vuelve una persona de referencia. Por supuesto podrás conocer a los demás miembros de la comunidad y a sus familias, ayudarles a acercarse al sacerdote - porque quizá no lo creas, pero muchas personas tienen temor de hablar con él - .
Y silenciosamente estarás dando testimonio de que Dios está presente entre sus hijos, sobre todo en aquellos que prestan su voz para hablar a los demás.
3Formarse en la fe
Cuando preparamos una lectura le ponemos mayor atención a lo que Dios nos dice. Pero también nos mueve a conocer mejor la Sagrada Escritura, en cuanto a su estructura, su historia, sus autores humanos, en fin.
Es una excelente oportunidad para formarnos, orar con la Palabra de Dios y prestar un servicio a nuestra comunidad parroquial.
¿Qué dices?, ¿Te animas a ser lector (a) en Misa?










