Jurista, misionero y arzobispo de Lima, su vida demuestra que la santidad también se construye en el servicio cotidiano y en la defensa de la dignidad humana
En el siglo XVI, cuando América vivía profundas transformaciones culturales y religiosas, surgió un pastor que no gobernó desde un escritorio, sino caminando entre su pueblo. Santo Toribio de Mogrovejo dedicó su vida a evangelizar, formar comunidades y proteger a los más vulnerables, dejando una huella decisiva en la Iglesia latinoamericana.











