CUARESMA 2026
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El destacado compositor español Manuel de Falla era profundamente católico pero apenas compuso música religiosa: sólo una breve invocación a la Trinidad.
Manuel de Falla fue “un activo católico que permaneció firme a sus creencias pese a las no pocas dificultades del momento que le tocó vivir”, destaca a Aleteia el director de proyectos del Archivo Manuel de Falla, Álvaro Flores, con especial actividad este año 2026, 150 aniversario del nacimiento del compositor.
Además de reconocidas obras como “El amor brujo” y “El sombrero de tres picos”, Falla dejó una breve invocación a la Trinidad: “Invocatio ad individuam trinitatem”.
Es una composición de solo 13 compases para cuatro voces mixtas con un escueto texto en latín: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Inspiración renacentista
Falla la compuso el año 1935 para la representación, en la Universidad de Granada, del auto sacramental La vuelta de Egipto de Lope de Vega.
Al final de la invocación, el compositor andaluz añadió un Amén cantado del célebre compositor renacentista Tomás Luis de Victoria.

Y algunos expertos comentan que los cuatro últimos compases de la invocación son una versión -o están inspirados- en el Ave María del mismo sacerdote que compuso el Amén final.
¿Por qué esa escasez, en este gran artista que supo expresar la tradición musical andaluza con la sonoridad y creatividad de las vanguardias artísticas de finales del siglo XIX y principios del XX?
¿Cuál es la razón de que no compusiera más obras religiosas un genio convencido de que “a los que Dios nos ha dado una gracia, nos impone el deber de cultivarla”?
Una escritura sonora digna

“Todavía no he encontrado la fórmula de la música religiosa: de la música que sea digna de ser ofrecida a Dios…”, le confesó al escritor José María Pemán.
“Querría encontrar, para hablarle a Dios, una escritura sonora que fuera a la música lo que la prosa de Santa Teresa es a la literatura…”, soñaba. Y añadió: “Pero, claro… ¡habría que ser Santa Teresa!”.
El gran compositor llegó a afirmar: “El ideal de mi vida es escribir una Misa”.
Sin embargo, consideraba que “hacer el pastiche de lo gregoriano y polifónico es negarle a Dios todo el enriquecimiento de la música moderna”.
Y al mismo tiempo sentía que “hacer música moderna para Dios es hacerle entrar en promiscuidad con la pedantería laica y humanística que está en la raíz de toda esa música”.
Lo que sí intentó al final de su vida esta gran figura de la cultura europea del siglo XX fue componer una cantata escénica, “Atlántida”.
Basada en el poema épico homónimo del sacerdote Jacinto Verdaguer, incluye piezas como este “Ave en el mar”.










