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Cómo celebrar san Valentín con el mejor Amigo

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Mónica Muñoz - publicado el 13/02/26
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Una fecha por demás comercial es el día de san Valentín, que exalta la necesidad afectiva de la persona, pero que se puede celebrar con el Amigo insuperable

El día del amor y la amistad representa una oportunidad para demostrar afecto, por supuesto, más que en cualquier otro día del año. Pero para algunos celebrar a san Valentín significa reconocer que se tienen carencias afectivas por la falta de una pareja - aunque también sea día del amigo - . Entonces, ¿cómo se puede festejar si no se tiene a alguien en especial?

La mercadotecnia nos ha convencido

Primero hay que entender que el amor tiene muchas caras, además del de pareja: están los padres, los hijos, los hermanos, los sobrinos, los amigos... pero el mundo y la mercadotecnia nos han convencido de que se necesita por fuerza tener una relación amorosa para estar completos, lo cual resulta paradójico en esta época en la que los jóvenes ya no desean compromisos a largo plazo.

Además, nadie está realmente solo, a menos que se aparte del mundo por voluntad propia, porque somos seres sociales por naturaleza. Dios así lo quiso desde el principio:

"Después dijo el Señor Dios: 'No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada'" (Gen 2, 18).

Esta verdad nos debe remitir a nuestro origen: venimos de Dios y a Él volveremos. Entonces, ¿por qué no dedicar el día al mejor e insuperable Amigo?

Cómo celebrar con Jesús

El 14 de febrero puedes tener una cita con Jesús: visítalo en el sagrario. Pasa tiempo platicándole tus sueños y proyectos, confíale tus pesares, pídele consejo. Después, participa en la santa Misa y come con Él. No hay alimento más nutritivo que su cuerpo y su sangre.

Si no tienes quien te acompañe, recuerda que no hay mejor amigo que Él. Pero, si puedes acudir con alguien de tu familia o un amigo, el momento será mucho más agradable. Entre más amigos acerques a Dios, mejor.

Dice el Salmo 133:

"¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!" Salmo 133, 1

Por supuesto, importa mucho la relación que cultives con el Señor. No se trata de un amor ocasional o de un compañero para matar el tiempo. Si te esfuerzas en conocerlo e involucrarlo en todo lo que realices se volverá indispensable para ti. Nadie puede compararse con el Señor.

Él mismo nos recuerda que somos sus amigos:

"Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre" (Jn 15, 15).

Busca a tus seres queridos

Sin embargo, también es necesario que valores a las personas que te rodean. Esos seres queridos que siempre están y que en muchas ocasiones ignoramos por razones desconocidas.

Si decides salir a comer, a tomar un café, a ver una película con alguien de tu familia será la oportunidad propicia para afianzar sus lazos afectivos. Y buscar la compañía de los amigos siempre será reconfortante. Recuerda que la vida pasa y las oportunidades se pierden. Aprovecha el tiempo y a las personas con las que vives.

Y por encima de todo, nunca olvides al Señor Jesús, Él siempre estará disponible para ti. Aquí, la pregunta es, ¿tú estás dispuesto a buscar su amistad?

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