CUARESMA 2026
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La localidad española de Huércal-Overa vibró este sábado con la multitudinaria beatificación del Cura Valera en su estadio municipal bellamente adornado.
En representación del Papa, presidió la Misa el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las causas de los santos.
En su homilía, afirmó que Salvador Valera fue “un Evangelio viviente” porque conoció a las personas que le habían sido encomendadas y dio la vida por ellas.
El nuevo beato fue sencillo párroco, pero su pueblo le recuerda y venera como a un santo más de 100 años después de su muerte.

Conocía a las personas y las amaba
Él expuso su vida para ayudar a sus feligreses cuando sufrían por epidemia, terremoto, enfermedad o cualquier necesidad.
“Permaneció cerca visitando a los enfermos, asistiendo a los ancianos”, valoró el cardenal Semeraro.
Y conocía a las personas “no sólo con el intelecto, sino con el corazón y la libertad”, destacó, “porque sólo el amor da un conocimiento profundo”.
Comprendía los problemas de las personas, aliviaba sus sufrimientos,…: eso significa amar, cuidar de las almas, añadió el cardenal.
Entre los numerosos asistentes a la Misa en la localidad de Almería, se encontraban los protagonistas del milagro que permitió la beatificación: la inexplicable reanimación del bebé Tyquan Hall, al que el médico Juan Sánchez y la enfermera Robin dieron por muerto después de nacer.
Hablan los protagonistas del milagro
Este viernes, ellos junto a los padres de Tyquan explicaron los detalles de aquel suceso inexplicable en un emotivo encuentro con el obispo, el alcalde y periodistas en el salón de actos de la parroquia de Huércal-Overa.
“El bebé llegó sin respiración -recordó Sánchez-. Iniciamos inmediatamente todo el proceso de reanimación que hacemos en estos casos: ventilación, intubación, medicación…”.
“Estuve bastante tiempo intentando estabilizarlo -relató-. Los pulmones no reaccionaban”.
“Tuvimos que aumentar mucho la presión y, de hecho, se le produjo un neumotórax por la presión que hubo que ejercer para intentar que ventilara -prosiguió-. Aun así, no mejoraba. Los niveles de oxígeno eran muy bajos”.
“Trasladamos al bebé a la unidad; allí la enfermera me avisó de que no detectaba latido cardíaco, lo comprobé personalmente”, explicó.
“Administramos más medicación y realizamos pruebas, incluso radiografías, para asegurarnos de que todo estaba correctamente colocado y que no había otras complicaciones -aseguró-. Pero no había respuesta, no había latido”.
“Después de varios minutos sin actividad cardíaca entendimos que no había nada más que hacer”, recordó el médico.
“Entonces fui a hablar con los padres para comunicarles que su hijo había fallecido -prosiguió-. Fue un momento muy duro. Estaban llorando, hablando con los familiares”.
“Mientras estaba con ellos, la enfermera Robin llegó muy nerviosa, muy agitada, interrumpiendo la conversación”, continuó Sánchez, y dio la palabra a la enfermera.
Sin explicación científica

“Fue increíble -dijo Robin-. Yo estaba en la unidad vigilando al bebé. En un momento empezó a cambiar, a recuperarse”.
“Era horrible tener que interrumpir aquella conversación con los padres, pero tenía que hacerlo -recordó-. Esa imagen se me ha quedado como una foto grabada para siempre”.
El doctor Sánchez continuó el relato: “Cuando volví vi al niño rosado, con color normal”.
“Me quedé completamente desconcertado -describió-. Estuve dos días dándole vueltas, pensando qué había hecho yo médicamente para que mejorara… y no encontré ninguna explicación científica”.
Entonces, el médico, que ejercía en Estados Unidos pero era originario de Huércal-Overa, habló con su padre, que estaba en la localidad española.
Él le aclaró a su hijo: “Esto ha sido un milagro del Cura Valera”. Depués habló con el párroco e inició todo el proceso.
Los legados pontificios lo investigaron y comprobaron que había sido un milagro por intercesión del Cura Valera.
“Me siento pobre e indigno para ser instrumento de esta devoción que viene de mis abuelos y de mis padres”, afirmó el médico.
“Yo soy católico, pero también científico -destacó-. Siempre he trabajado desde la lógica médica”.
“Pero me di cuenta de que no todo puedo explicarlo científicamente -añadió-. He pasado de pensar que todo es A más B igual a C… a comprender que hay cosas que no funcionan así”.
Agradecimiento
Por su parte, Tyquan destacó: “Le doy las gracias y pienso en él cada día. Estoy muy agradecido”.
Su madre recordó emocionada: “Cuando me dijeron que había muerto fue devastador. Y cuando me dijeron que estaba vivo… me sentí genial y muy agradecida. Es un milagro”.

El obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero destacó la importancia de que un pueblo haya sido “capaz de mantener viva la memoria de un cura de hace casi 200 años”.
Y la celebración de este sábado manifestó ese agradecimiento de un pueblo a ese entregado párroco que revitalizó su fe y su esperanza.











