León XIV instó a no reducir el Evangelio "a un simple mensaje filantrópico o social", insistiendo en su origen divino, durante la audiencia general que presidió en el Aula Pablo VI el 4 de febrero de 2026. "Dios nunca mortifica al ser humano", aseguró también el Papa durante este encuentro, destacando el papel indispensable de los autores históricos de la Biblia.
Desde principios de año, el Papa ha iniciado una serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano II (1962-1965), un acontecimiento que representó un punto de inflexión para la Iglesia católica, especialmente en sus relaciones con otras religiones y con el mundo. Este miércoles por la mañana, el pontífice continuó sus meditaciones sobre la constitución conciliar Dei Verbum, dedicada a la "revelación de Dios".
Los textos bíblicos "no fueron escritos en un lenguaje celestial ni sobrehumano", sino que Dios eligió "hablar con lenguaje humano", observó el Papa en su meditación. El exmisionero en Perú interpretó esto como una muestra de cariño, ya que "en algunos casos, hacerse entender por el otro es un primer acto de amor".
El líder de la Iglesia Católica reflexionó particularmente sobre el papel de los diversos autores de la Biblia que escribieron los textos de sus 73 libros. Alejándose de una interpretación exegética que considera a estos escritores "como meros instrumentos pasivos del Espíritu Santo", el Papa afirmó que "Dios nunca mortifica al ser humano ni su potencial".
Por el contrario, el pontífice peruano-estadounidense también cuestionó "una lectura de la Escritura que descuida su origen divino y termina considerándola como una mera enseñanza humana, como algo que debe estudiarse simplemente desde un punto de vista técnico, o como 'un texto solo del pasado'". Instó a no reducir el Evangelio "a un simple mensaje filantrópico o social".
Los autores de la Biblia, Dios y el hombre
León XIV apoyó entonces la postura del Concilio Vaticano II de que Dios es el "autor principal" y los escritores también son los "verdaderos autores" de la Biblia. Advirtió: "Cualquier enfoque que descuide o niegue cualquiera de estas dos dimensiones es limitado".
A lo largo de su catequesis, el 267° Papa advirtió contra el riesgo de caer en "lecturas fundamentalistas o espiritualistas de la Escritura" si se ignora su contexto histórico o las formas literarias utilizadas.
De igual manera, advirtió, la proclamación de la Palabra de Dios es ineficaz si pierde el contacto con la realidad, con las esperanzas y los sufrimientos de la humanidad, si utiliza un lenguaje incomprensible, incomunicativo o anacrónico. La Biblia habla a los creyentes de hoy e ilumina las decisiones que deben tomar, afirmó, recordando que la Iglesia debe, en cada época, ofrecer de nuevo la Palabra de Dios con un lenguaje capaz de resonar con la historia y conmover los corazones.










