En la Presentación del Señor, Simeón revela a María que el Niño no solo traerá salvación, sino también contradicción, dolor y luz para todos los pueblos
Cuando María y José llevaron al Niño Jesús al Templo, para cumplir la Ley, un anciano, inspirado por el Espíritu Santo, pronunció palabras que marcaron el futuro del Mesías y el corazón de su Madre. La profecía de Simeón no es solo un anuncio, sino una revelación del misterio de la cruz que ya se asoma en la infancia de Jesús.











