En una cultura que exalta la autosuficiencia, la productividad y la idea de que "poder con todo" es sinónimo de fortaleza, la independencia se ha convertido casi en una virtud incuestionable, dando paso a la cultura de la hiperindependencia.
Cuando esa autosuficiencia se vuelve extrema y se acompaña de una resistencia constante a pedir o recibir ayuda, puede transformarse en un patrón silencioso que afecta el bienestar emocional y las relaciones personales.
Cerrando vínculos y desconfianza

El exceso de independencia, trae consigo ciertos comportamientos generados a raíz de algún trauma durante su infancia o bien en alguna etapa de su vida, lo que provoca una falta de desconfianza en los demás. Cerrando vínculos con las personas, desde una amistad, hasta una relación de pareja.
Este miedo es por tanto, el polo opuesto a la dependencia afectiva, es por ello que la personas que tienen una hiperindependencia, tienden a alejarse de los demás y hacer las cosas por sí mismos.
Un estudio de Newport Institude, deduce que, "la hiperindependencia no es un trastorno de salud mental diagnosticable, se considera una respuesta a estrés desencadenada con mayor frecuencia por trauma crónico o agudo".
Señales de hiperindependencia
Estos son los puntos puntos que el Newport Institude encontró para detectar cuando no hay una sana dependencia.
1Asumir toda la responsabilidad
En este punto, las personas que viven con este exceso de independencia suelen comprometerse más de lo que la realidad les permite, así como también viven inmersos en proyectos personales o bien suelen ser personas que trabajan todo el tiempo.
Por lo tanto, este rasgo se convierte en una obsesión por mantenerse ocupados todo el tiempo que les sea posible. De modo que si permanecen ocupados la mayor parte del tiempo podrán evitar vínculos con alguien más, ya sea pareja, familia o amistades.
2Dificultad para delegar
Ante esta situación, las personas que llevan dicho trauma, les es difícil aceptar que el otro puede ayudarlos, por lo que prefieren hacer las casas por sí mismos, aún cuando saben que les sería más fácil si aceptaran ayuda.
Esto se debe a que en alguna etapa pasada, ya sea en su infancia o en otra circunstancia, no obtuvieron el cuidado ni el apoyo de sus padres o en el trabajo, etc. Aunque estén saturados, se mantienen firmes en la idea de que "pueden con todo".
3Desconfianza total en los demás
Las personas con hiperindependencia tienden a desconfiar en lo demás, por temor a ser traicionadas o rechazadas, por lo que prefieren no acercarse o no confiar en otros y enfrentar las situaciones solos, manteniendo un perfil hermético y reservado.
4Pocas relaciones cercanas o duraderas
La personalidad de aquellos quienes tienen alta independencia, suelen construir barreras muy altas, de modo que es difícil acercarse a ellas y derribar esas barreras para lograr tener una relación significativa.
5Dificultad con la necesidad
En este caso, no permiten que las personas dependan de ellas, ni viceversa, por lo que se resisten e incluso llegan a resentirse.
¿Cómo abordar el trauma de la hiperindependencia?
6Llevar un proceso terapéutico

En estos casos, los especialistas recomiendan iniciar terapia con enfoque cognitivo-conductual informada en trauma ya que el terapeuta podrá ayudarte a reconocer para después poder procesar experiencias previas que alimentan este trauma.
7Trabajar en el autocuidado
Bajo el punto de vista de los especialistas, es importante implementar un autocuidado, en donde la persona pueda llevar a la práctica técnicas de relajación, contacto con la naturaleza, recibir algún masaje relajante, ya que todo esto puede aliviar los síntomas de dicho trauma.
Reconocer y aceptar nuestra humanidad, nos permite potenciar nuestras habilidades para mantener una correcta dependencia, siendo conscientes de nuestras limitaciones humanas. Recordando que aprender a pedir ayuda, permitir la cercanía y aceptar la vulnerabilidad no nos hace más débiles, sino más humanos.











