CUARESMA 2026
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Aveces, un simple gesto puede ser suficiente para conmover. LeBron James, leyenda de la NBA y rostro de Los Ángeles Lakers, lo experimentó en primera persona recientemente. El 21 de enero, tras la victoria de su equipo contra los Denver Nuggets, la estrella estadounidense retomó un versículo bíblico que había compartido unos días antes en su historia de Instagram durante una conferencia de prensa. Un mensaje breve, pero nada insignificante.
Una pequeña palabra, un gran impacto
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios”. Estas palabras del profeta Isaías (41,10) estaban escritas en una pequeña tarjeta roja, que el jugador fotografió. Era un mensaje que un joven recogepelotas le dio a LeBron James tras una frustrante derrota en Portland el 18 de enero. Según relató la leyenda del baloncesto, el niño se acercó, le entregó el papelito y simplemente le dijo: “Jesús te ama”. Una declaración de una sinceridad deslumbrante, a la que LeBron James respondió: “Y es obvio”.
"El joven mostró gracia y generosidad hacia mí al darme este verso"
"Sentí de inmediato que este mensaje llegó en el momento justo. Leí el versículo y me impactó profundamente. Por eso lo compartí en mi historia", explicó LeBron James a los periodistas. "Este jovencito demostró gran gracia y verdadera generosidad al darme este versículo, así que lo releí".
En un contexto de presión constante, críticas incesantes y expectativas extremas, estas palabras le llegaron al corazón: "Siempre es reconfortante saber que hay personas capaces de ser altruistas. Las palabras de este versículo fueron hermosas. Fue un momento hermoso para mí, y por eso lo compartí en Instagram".
Este episodio también ofrece una mirada poco común a la fe de LeBron James. A diferencia de otras figuras del deporte, el jugador suele mantener discreción sobre este aspecto de su vida. Criado en una familia cristiana, se le ha visto, sin embargo, en la iglesia y ha participado en partidos benéficos de baloncesto organizados por una iglesia cerca de Cleveland.
En 2010, cuando vio a su compañero Rodney Stuckey sufrir un ataque epiléptico en la cancha antes de ser trasladado a la Clínica Cleveland, LeBron reunió espontáneamente a los jugadores en un círculo de oración para pedirle al Señor por la sanación de su amigo.
Aclamado a menudo como una leyenda por sus extraordinarias actuaciones, LeBron James también se distingue por su humildad. Nunca ha dudado en recordar que su talento es, ante todo, en sus propias palabras, "la gracia de Dios", afirmando que fue él quien le concedió este don.










