CUARESMA 2026
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En la historia de la Iglesia encontramos vidas ejemplares de cristianos que han defendido a Cristo y su Iglesia hasta el grado de entregar su vida, lo que les ha merecido el título de "mártir". Uno de ellos fue el sacerdote mexicano san David Galván, que vivió a principios del siglo XX y que se caracterizó por su defensa del sacramento del matrimonio.
Sus primeros años
David Galván Bermúdez nació en Guadalajara, en el estado de Jalisco, México, el 29 de enero de 1881. Sus padres fueron Trinidad Galván y Mariana Bermúdez; ella murió cuando David tenía tres años. Su padre volvió a contraer nupcias.
Durante su niñez ayudó a su padre en su taller de zapatería. Su fe comenzaba a gestarse pues perteneció al coro infantil de la Catedral de su ciudad natal. A los 14 años ingresó al seminario para estudiar la preparatoria. Fue un buen alumno, pero cuando concluyó sus estudios volvió a trabajar en otro taller, donde cambió su conducta, enfrentando grandes tentaciones.
Sin embargo, volvió a ingresar al seminario el 18 de octubre de 1902. Su compañero de ordenación fue San José Ma. Robles, mártir de la Guerra Cristera. Ambos recibieron las órdenes menores el 7 de enero de 1906. Antes de ese acontecimiento, el joven David ya impartía clases en el Seminario.
A los 28 años por fin recibió la ordenación sacerdotal, el 20 de mayo de 1909.
La guerra civil
En ese tiempo México enfrentaba una situación política y social muy complicada. Porfirio Díaz dejó el poder en 1911 y la guerra civil había estallado en distintos puntos del país. La lucha entre grupos revolucionarios acarrearon muertes e injusticias, incluyendo persecución en contra del clero.
Fue en este contexto en el que el padre David se enfrentó al Goliat del poder: un militar villista de nombre Enrique Vera, que había sido su compañero de escuela, deseaba llevarse a su sobrina Josefina, buscando la anuencia del padre David. Él se opuso porque el soldado estaba casado. Esta negativa le acarreó el odio de Vera.
Mártir por defender el matrimonio
Para el 30 de diciembre de 1915, los villistas atacaron la ciudad de Guadalajara. Enrique Vera vio su oportunidad, aprovechando que el padre asistía a los heridos montado en su bicicleta incluyendo a los del cuartel, en donde los soldados intentaron dispararle. Ahí fue aprehendido junto al P. José María Araiza.
Sin mayor preámbulo, el padre Galván fue colocado en el muro oriente del Hospital Civil para ser fusilado. Aunque el indulto llegó con la orden para Vera de liberar al sacerdote, el asesino se limitó a responder “El que buscan ya no está aquí”. El padre Araiza sí fue liberado.
Desde 1922 los restos del mártir descansan en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario en Guadalajara.
San David Galván Bermúdez fue canonizado el 21 de mayo del año 2000 por san Juan Pablo II. Su memoria se celebra el 30 de enero.










