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Tras el accidente de tren en España, un obispo advierte contra el uso político del duelo

Collision de trains en Espagne : au cœur du drame, un village et une paroisse solidaires

Il s'agit de l'un des accidents ferroviaires les plus terribles de l'Histoire moderne du pays.

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Daniel Esparza - publicado el 28/01/26
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<em>Tras el mortal accidente ferroviario en España, el obispo de Córdoba pide verdad, silencio y compasión mientras las familias lloran a sus muertos</em>

Tras el devastador accidente ferroviario en Adamuz, España, que se cobró 45 vidas el 18 de enero, una voz ha instado a la moderación, la verdad y la cercanía humana por encima de las consignas. "Las víctimas no quieren que los políticos las usen contra nadie", declaró Jesús Fernández, obispo de Córdoba, tras oficiar la misa funeral por los difuntos.

El obispo Fernández habló en una entrevista con la periodista Azahara Villacorta de El Comercio, en la que concedió su primera conversación desde lo que calificó como la homilía más dolorosa de su vida. El obispo le explicó a Villacorta que los días posteriores al accidente estuvieron marcados por el agotamiento y el dolor, y que pasó la mayor parte del tiempo en hospitales acompañando a las familias que aún esperaban noticias.

“Hay momentos en que las palabras sobran”, dijo el obispo a Villacorta. “Lo que la gente necesitaba era alguien que se quedara, que los escuchara, que les permitiera hablar —o llorar— a su manera”.

Fe en medio del caos

Entre las muchas historias que escuchó el obispo Fernández, una se le quedó profundamente grabada. En la UCI, habló con un sobreviviente que recordaba haber visto a su madre rezando poco antes del accidente. Ella murió en el accidente; él y sus hermanos sobrevivieron.

“Estaba convencido de que su oración los salvó”, dijo el obispo Fernández a Villacorta. También describió cómo se enteró de una niña de seis años que vagaba sola por las vías tras perder a toda su familia.

No todos recibieron con agrado la presencia de un sacerdote. Algunos familiares se alejaron, incapaces o reacios a participar. El obispo Fernández dijo que lo comprendía.

“Había ira, incredulidad, silencio. Todo eso forma parte del dolor”, explicó, añadiendo que el clero no intentó imponer palabras ni respuestas.

El Papa León ofrece oraciones por las víctimas

El Papa León XIV expresó sus oraciones por las víctimas del accidente ferroviario ocurrido el domingo por la noche en el sur de España, respondiendo a la dolorosa noticia con una nota al presidente de la Conferencia Episcopal Española. El Papa transmitió su profunda preocupación y sus deseos de pronta recuperación a los más de 120 heridos. Animó a los equipos de rescate a perseverar en sus esfuerzos de ayuda y asistencia. Por intercesión de Nuestra Señora del Pilar, patrona de España, impartió la reconfortante bendición apostólica, como signo de esperanza en el Señor resucitado.

“Dios estaba en los vagones del tren”

En su homilía fúnebre, el obispo Fernández dijo: "Dios estaba en los vagones del tren", presente en los habitantes del pueblo que acudieron a las vías para socorrer a los heridos. Dirigiéndose posteriormente a Villacorta, enfatizó que el cristianismo no niega el dolor, sino que señala la presencia de Dios mediante actos concretos de compasión.

La verdad sobre la polarización

El obispo fue igualmente claro sobre la responsabilidad de las autoridades públicas. Las instó, según informó Villacorta, a investigar toda la verdad sobre el accidente. "Las familias necesitan saber que no se está ocultando nada", dijo el obispo Fernández. Solo la transparencia, añadió, puede aliviar el sufrimiento y ayudar a prevenir futuras tragedias.

Esa preocupación influyó en su respuesta a la controversia política en torno a la postergación del memorial estatal. El obispo Fernández advirtió contra las disputas ideológicas sobre la forma de un recuerdo público. "Lo que menos desean las familias es la polarización", dijo a Villacorta . "No quieren que se les use como argumento en contra de nadie".

Una lección difícil

Cuando se le preguntó qué enseña la catástrofe, no ofreció un consuelo fácil. La vida humana, dijo, es frágil; la seguridad nunca es completa. Para los creyentes, esa realidad invita a confiar, no en garantías, sino en un Dios que acompaña el sufrimiento humano y promete que la muerte no tiene la última palabra

Mientras España sufre entre ruido y acusaciones, el mensaje del obispo destaca por su sencillez: estar cerca de los dolientes, buscar la verdad y dejar que el dolor quede libre de ambiciones políticas.

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