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Si Cristo está en la Eucaristía, ¿es necesario consagrar hostias sin gluten? 

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Mónica Muñoz - publicado el 27/01/26
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Las especies utilizadas en la Eucaristía deben confeccionarse de manera específica porque serán cuerpo y sangre de Cristo, pero ¿consagrar hostias sin gluten?

Las enfermedades de nuestra época a veces son extremadamente raras. Y la Iglesia, como institución fundada por Cristo para salvar a los hombres de todos los tiempos, en ocasiones debe adaptarse a circunstancias muy específicas, como es el caso del uso de hostias sin gluten, ante la proliferación de la enfermedad celiaca. Pero vayamos por partes.

¿Qué es la celiaquía?

De acuerdo con el Departamento Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra, la celiaquía o enfermedad celiaca "es una enfermedad digestiva que daña el intestino delgado y altera la absorción de las vitaminas, minerales y demás nutrientes que contienen los alimentos".

Quienes la padecen no toleran el gluten, proteína que se encuentra en cereales como trigo, avena, cebada y centeno. El único tratamiento es evitar los alimentos que lo contengan, aunque sea en cantidades mínimas.

Ahora bien, sabemos que las hostias que se consagran en Misa para la sagrada comunión están hechas de harina de trigo y no pueden sustituirse con otro cereal. ¿Qué ha dicho la Iglesia en este asunto?

¿Hostias sin gluten?

Al respecto, la Congregación para la Doctrina de la Fe emitió en el año 2003 una carta circular para los presidentes de las conferencias episcopales acerca del uso del pan con poca cantidad de gluten y del mosto como materia eucarística, en el que aclaraba:

1. Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía.

2. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan.

Como leemos, no es posible confeccionar hostias libres de gluten, sin embargo sí se pueden elaborar con un mínimo. La Federación de Asociaciones de Celiacos de España indica que las hostias aptas para su consumo, sin afectar a quienes padecen celiaquía, deben contener menos de 20 ppm o 20 mg/kg.

Actualmente existen lugares especializados en internet que venden hostias con la cantidad necesaria de gluten para ser consumidas sin riesgo.

Pero, ¡Cristo está en la Eucaristía!

El padre Miguel Ángel Hernández, especialista en liturgia, dice que por la transubstanciación "el pan, de manera substancial es el Cuerpo de Cristo, pero conserva las propiedades del pan".

Esto quiere decir que, después de ser consagradas las especies del pan y del vino, en la sagrada comunión consumimos el cuerpo y la sangre de Cristo. Sin embargo, hay que recordar que las apariencias o accidentes no cambian: el sabor, el color, la forma, el tamaño, los efectos...

La sangre de Cristo sabe, huele y se ve como vino, por lo tanto, consumirlo en exceso - lo que nunca ocurriría, por reverencia al Señor - emborracharía a quien lo tome.

La sagrada hostia consagrada tendrá el mismo efecto en una persona con enfermedad celiaca. Por eso "se les ayuda a estas personas: por caridad y en atención a sus problemas de salud", agrega el sacerdote.

Así es que, si algún fiel lo requiere, acuda con su párroco para que le explique su condición y él le ayudará a tomar la mejor decisión para que pueda comulgar con tranquilidad.

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