"Estáis llamados a preservar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a practicar la caridad sin omisiones", dijo León XIV a los miembros de la Rota Romana, recibidos en audiencia el 26 de enero de 2026 en el Vaticano. Enfatizó que los procedimientos tramitados por el tribunal, en particular los relativos a las solicitudes de nulidad matrimonial, deben inspirar confianza en los fieles, especialmente en cuanto a la igualdad de trato en los casos.
Este lunes por la mañana, el papa estadounidense recibió por primera vez a los prelados de la Rota Romana, con motivo de la apertura del año judicial, ofreciéndoles una reflexión sobre la relación entre la verdad y la caridad en su trabajo. Fundada en el siglo XII, la Rota Romana, uno de los tres tribunales de la Curia Romana, está compuesta por un colegio de veinte prelados auditores, nombrados por el papa y bajo la dirección de un decano, actualmente el español monseñor Alejandro Arellano Cedillo.
Este tribunal funciona como el máximo tribunal de apelaciones de la Iglesia y se encarga principalmente de las solicitudes de nulidad matrimonial. Si el matrimonio no es un divorcio, la nulidad es el único procedimiento legal que, a ojos de la Iglesia, puede poner fin legítimamente a una unión matrimonial.
En un extenso discurso, citando a los grandes reformadores de la Rota —Benedicto XVI, Juan Pablo II y Pío XII—, el Papa León XIV, experto en derecho eclesiástico, afirmó que administrar justicia era una cuestión de ética, pero también requería la capacidad de conciliar la verdad y la caridad, "dos dimensiones intrínsecamente ligadas". Reconoció, sin embargo, que no era infrecuente que en su labor surgiera una "tensión dialéctica entre las exigencias de la verdad objetiva y las preocupaciones de la caridad".
El pontífice advirtió específicamente contra la "excesiva identificación con las vicisitudes —a menudo atormentadas— de los fieles". La describió como una "compasión malinterpretada, aunque parezca motivada por el celo pastoral", considerando en ella una "peligrosa relativización de la verdad".
Tal actitud, advirtió el Papa, "corre el riesgo de oscurecer la necesaria dimensión de la búsqueda de la verdad inherente a la función judicial". Citó específicamente casos de anulación matrimonial "donde esto podría llevar a deliberaciones pastorales carentes de una sólida base objetiva".
Pero la justicia no puede ser una "afirmación fría y distante de la verdad que ignora todo lo que exige el amor a las personas", afirmó León XIV. Pidió a los jueces que no descuidaran "las consideraciones que dictan el respeto y la misericordia". "Estáis llamados a preservar la verdad con rigor, pero sin rigidez, y a practicar la caridad sin omisiones", concluyó.
Los procedimientos deben "inspirar confianza"
“Los procedimientos canónicos deben inspirar confianza”, exigió el Papa, abogando por un trabajo “ejemplar” que se viva como una verdadera vocación. “Los fieles y toda la comunidad eclesial tienen derecho a un ejercicio adecuado y rápido de las funciones procesales, porque se trata de un proceso que toca conciencias y vidas”, insistió.
El pontífice también destacó la labor de los abogados inscritos en la Rota Romana, que defienden a los fieles en los procedimientos de nulidad, y de los "defensores del vínculo", prelados que defienden la validez del matrimonio, y les advirtió contra un enfoque meramente burocrático en su función. Enfatizó la importancia del principio de "procedimiento contradictorio", instando a respetar "las presunciones de validez del matrimonio y la inocencia del sospechoso" hasta que se demuestre lo contrario. También advirtió contra el riesgo de "fomentar una desigualdad injustificada en el tratamiento de situaciones similares".
Como ejemplo, León XIV citó la forma más breve del procedimiento de nulidad matrimonial, que se lleva a cabo ante el obispo diocesano, exigiendo que todos los casos se juzguen con sumo cuidado, incluso cuando, a primera vista, las causas de nulidad parezcan obvias. Este procedimiento fue implementado en 2015 por el Papa Francisco"












