Un monje alemán vive solo en un monasterio… pero sus puertas permanecen abiertas día y noche. Con un sencillo cartel que dice “Todos los pecadores son bienvenidos”, el hermano Dirk ofrece algo cada vez más raro: una presencia que escucha sin juzgar.
En un antiguo monasterio de Alemania, el hermano Dirk ha convertido la soledad en un espacio de acogida, misericordia y acompañamiento para peregrinos y personas heridas por la vida









