La historia de Carmen Cervantes la convierte en un ejemplo para las mujeres hispanas, pues a pesar de haber vivido violencia familiar y en su matrimonio, el tener enfermedades y ser migrante, no dejó que estas circunstancias determinaran su destino. Al pasar los años, gracias a su sí y al poner sus dones al servicio de Dios, Carmen escribió la Biblia para Jóvenes, un proyecto que ha acercado a niños, adolescentes y jóvenes a la palabra de Dios.
Su fe en Dios, la oración permanente, su liderazgo y el seguir formándose universitariamente, la convirtieron en una de las mujeres líderes católicas más importantes en E.E.U.U.
Su vida como antropóloga
En su país natal estudió Antropología Sociocultural tanto en grado de licenciatura como de maestría. Ella cuenta para Aleteia:
"Mi vocación primera fue el desarrollo integral de la gente de escasos recursos, gente oprimida y marginada. Trabajé en zonas indígenas, en zonas rurales, y en los cinturones pobres de Ciudad de México. Ésa era mi vocación, para eso me formé profesionalmente, y a eso me dediqué desde los 17 años hasta los 32 en que me vine a Estados Unidos".
Fue maestra en la Escuela de Enfermería del Hospital Escandón, donde la Congregación de las Hijas de la Caridad daban formación a chicas que venían de zonas rurales a capacitarse como enfermeras antes de regresar a su comunidad; también fue profesora en la Universidad Anáhuac, donde fue parte del equipo que fundó la Facultad de Educación, y maestra en el Seminario Arquidiocesano de México. Su enfoque en la docencia siempre tuvo presente la realidad del pueblo pobre.
Dos enfermedades desafiantes
Cuenta Carmen que, ya casada, se regeneró una enfermedad en las rodillas que había tenido en la infancia. Eso le causó dificultades.
"Tengo una degeneración de los cartílagos. A los 11 años tuve dolores muy fuertes, y la rodilla se me daba la vuelta. Me enyesaron las dos piernas por mes y medio, y después de eso quedé bien; por eso pude estudiar y jugar voleibol; estuve en las preolímpicas de México; montaba a caballo, andaba en bicicleta..."
Carmen ha vivido con estas enfermedades durante toda su vida, extremando los cuidados y cuidando mantener sus niveles de glucosa dentro del rango. Cuenta que vivió "pidiéndole a Dios que me permitiera seguir manejando un automóvil, hasta que mis hijos pudieran hacerlo. Y bendito sea Dios que no me hizo caso, porque yo aún sigo manejando, cuando ya mis nietas están manejando".
¿Por qué Estados Unidos?
Después de algunos años de vivir una crisis familiar severa, la Iglesia declaró que la unión matrimonial de Carmen era nula debido a la incapacidad psiquiátrica e irreversible de su esposo. Y como la integridad física de ella y de sus tres hijos corría peligro, Carmen decidió que debían marcharse del país.
"La mejor opción que tenía era irme a estudiar a Estados Unidos para dar a mis hijos un ambiente donde se pudieran desarrollar y evitar estar topándome con personas de la Iglesia, en el cual éramos sumamente conocidos y estábamos muy activos", relata.
Así que se fue con sus hijos a Michigan, con una beca de asistente de investigación que le daba la oportunidad de obtener una maestría. En ese momento su hija menor apenas tenía 11 meses de edad. "Yo no tenía cuenta de crédito, no tenía nada nada, iba a empezar de cero"; pero en la Universidad Estatal de Michigan estaban buscando a un antropólogo educativo bilingüe, y ésa parecía su gran oportunidad.
Sin embargo, debido al clima, "no estuve ahí ni seis meses; me fui en julio y me regresé en noviembre. Mis rodillas me impedían caminar en la nieve. Así que busqué un lugar en donde no hubiera nieve, que tampoco fuera tan caluroso como Miami o Houston, ya que el calor excesivo tampoco es bueno para mi salud", explica.
Su lugar en Stockton

Fue entonces que el director de la Facultad de Educación de la Universidad Anáhuac le recomendó que fuera a Stockton, California, que resultó ser el lugar ideal para Carmen, y -desde entonces- vive ahí. Trabajó en el departamento de investigación de la Universidad del Pacífico (UOP), donde estudió su doctorado en Psicología Educativa gracias a dos becas, una otorgada por la CONACYT, una institución mexicana., y la otra por UOP por su labor como asistente de investigación.
La Palabra de Dios siempre es eficaz
Carmen Cervantes considera que una de las principales oportunidades en la Iglesia es hacer que jóvenes y adultos se enamoren de Dios. "Hay que ayudar a que los jóvenes sientan amor por Cristo, al conocer a Jesús de los evangelios. La pastoral bíblica tiene un potencial enorme".
"La Palabra de Dios es eficaz en todas las culturas y en todos los tiempos. Lo que hay que buscar es cómo animar a la gente a leerla; porque, una vez que se empieza, la misma Palabra de Dios continúa jalando: Dios te habla y, si tú lo escuchas, Dios te sigue hablando. Y entonces tu vida mejora; va habiendo un cambio, una conversión, que a veces es radical y rápida, y otras veces más lenta".
El Instituto Fe y Vida
La idea de dar una formación sólida a jóvenes que se convirtieran en líderes de otros jóvenes fue la base para el surgimiento del Instituto Fe y Vida.
Todo empezó "con los Hermanos Lasallistas de Saint Mary's Press, que decidieron hacer materiales de evangelización para la juventud hispana, y me contrataron en 1988. Nos dimos cuenta de que el nivel de formación de los líderes era muy bajo, y que no había asesores adultos que los acompañaran; así que en 1994 creamos el Instituto a fin de formar asesores adultos y jóvenes líderes".
"Creo que logramos mucho en su momento, con el liderazgo de jóvenes inmigrantes. Ahora tenemos otro desafío, pues la mayoría de los chicos hispanos actuales son nacidos en Estados Unidos; tienen una cultura mestiza diferente, con muchos rasgos de la cultura estadounidense".
El paso a la Biblia de Jóvenes

Más adelante el Instituto Fe y Vida lanzó su proyecto de elaborar La Biblia Católica para Jóvenes. "Se planeó para Estados Unidos e Hispanoamérica. Siendo antropóloga y conociendo diferentes culturas, la escribimos de tal manera que sus comentarios llegaran a la gente de todos los países del continente y a todos los estratos sociales", comenta Carmen, que fungió como su Directora Editorial y escritora.
En esta Biblia trabajaron personas de 14 países. No teníamos capital —continúa—, así que empezamos pidiéndoles que donaran su trabajo, y, cuando fuimos consiguiendo dinero, empezamos a pagar a quienes lo necesitaban, a fin de que no se tuvieran que ir a conseguir otro empleo; gracias a Dios, hubo mucho trabajo pro-bono".
"La Biblia Católica para Jóvenes la pensamos para los jóvenes de entre 16 y 22 años como una Biblia que te acompaña en los momentos en que estás discerniendo tu vocación y tu proyecto de vida", señala.
"Para mi sorpresa, empezó a ser usada en escuelas primarias y para la preparación a la primera Comunión. Aunque no está pensada para niños, los catequistas nos confiaban que empezaron a usarla porque de las otras Biblias los niños no entendían nada".
Carmen desarrolló más de 20 programas pastorales para la formación de líderes y escribió 21 libros, la mitad de ellos bilingües, además de las dos Biblias. En sus palabras, concluye, "agradezco a Dios todas las oportunidades de servirlo con los dones que me dio; estoy satisfecha de haber cumplido mi vocación durante mi vida activa. Ahora me toca hacerlo, como jubilada".










