La humanidad de Cristo es "reveladora del Padre", explicó León XIV durante su audiencia general. Además, llamó a los fieles a continuar orando por la unidad de los cristianos
Ante un Aula Pablo VI abarrotada, el Papa continuó su serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano II en un ambiente cálido y acogedor. Durante la primera audiencia general de 2026, anunció su intención de "redescubrir la belleza y la importancia" del Concilio Vaticano II revisando sus documentos. Describió este evento eclesiástico como el "faro que guía el camino de la Iglesia" desde su celebración entre 1962 y 1965.
Si bien la semana pasada se centró en cómo Dios se dirige a la humanidad como amigos, esta vez el Papa centró su reflexión en la Revelación hecha posible por Jesucristo, basándose una vez más en la constitución dogmática Dei Verbum.
"Así alcanzamos el pleno conocimiento de Dios entrando en la relación del Hijo con su Padre, en virtud de la acción del Espíritu", enfatizó el Papa. Citando al evangelista Lucas, recordó las palabras de Jesús: "Nadie conoce quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Lc 10,22).
La humanidad de Cristo es la "reveladora del Padre", continuó el pontífice estadounidense. "Para conocer a Dios en Cristo, debemos abrazar su humanidad plena", advirtió. Es esta humanidad "la que nos revela la verdad del Padre". Así, no solo la muerte y resurrección de Jesús nos salvan, "sino su misma persona", quien se encarnó, vivió, murió y resucitó, declaró León XIV.
"Hermanos y hermanas, siguiendo el camino de Jesús hasta el final, llegamos a la certeza de que nada puede separarnos del amor de Dios", afirmó el Papa. Citando a san Pablo, instó a depositar toda nuestra confianza en Dios Padre.
Al finalizar esta audiencia, el Papa invitó a los católicos a participar en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebrará del 18 al 25 de enero de 2026. "Pidamos al Señor que conceda el don de su Espíritu a todas las Iglesias dispersas por el mundo para que, a través de él, los cristianos superen sus divisiones y forjen fuertes lazos de unidad", instó el pontífice.
El domingo 25 de enero, Solemnidad de la Conversión de san Pablo, concluirá la semana de oración con la celebración de las Vísperas en la Basílica de San Pablo Extramuros, en presencia de representantes de otras denominaciones cristianas.