Seguramente has escuchado o te has dicho a ti mismo respecto al amor, "cuando tenga pareja estaré mejor" o quizás la frase "necesitas a una pareja para que alivie tus malestares" y aunque de cierta manera la pareja puede complementarse e impulsarnos a ser mejor, no podemos dejarle el trabajo de nuestra sanción interior.
Pero el mundo cinematográfico y la industria musical, nos ha hecho creer que ante nuestros problemas, una relación puede ser una vía de redención emocional y salvación, ¿pero, hasta qué punto es verdad?
La redención romántica
La autora y periodista Lilé van der Weijden, explicó que "la redención romántica exige más que tu lealtad o devoción. Te exige a ti. Y el precio suele ser mucho mayor de lo que te imaginas".
Y es que en esa búsqueda de la pareja ideal, muchos pueden cometer el error de querer vivir un amor épico como en la industria del entretenimiento, mientras que dentro de esta relación.
"Aprendemos a tolerar cosas que normalmente nunca aceptaríamos: la falta de respeto, la inconsistencia, la incomprensión crónica. La redención romántica nos convence de que si amamos con más intensidad, si somos más pacientes o más comprensivos, podemos lograrlo".
Una amor en distorsión
En efecto, el amor lo es todo y el amor puede sanar y convertirnos en nuestra mejor versión, pero cuando el amor se ve distorsionado a causa de alguna herida, puede provocar que tengamos la idea de que solo estando en una relación podremos librarnos del dolor, del vacío y de la soledad, pero esto solo hace que usemos a las personas.
San Juan Pablo II, alguien quien estuvo centrado en la integridad humana, explicó que "el amor no es usar a los demás", puesto que "lo contrario del amor no es el odio, sino el usar a otros para satisfacer nuestros deseos".
Esto puede provocar que vivamos relaciones superficiales e incluso vacías. Dañando la autoestima de la persona y alejándose de tener relaciones significativas.
Un camino seguro y real hacia la verdadera sanación y redención interior
Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido heridos y a raíz de ello podemos herir a otros, si no prestamos atención a nuestras heridas y buscamos sanarlas correctamente.
La psicóloga y especialista en trauma Nicté Sánchez, describió que "la redención y la sanación, tanto física como emocional, son caminos que se entrelazan en nuestra vida diaria". Benedicto XVI escribió en su libro Jesús de Nazareth:
"Sanar es una dimensión fundamental de la misión apostólica, de la fe cristiana en general. Cuando se entiende con la profundidad necesaria se ve expresado en esto todo el contenido de la redención".
Por lo que, "cada paso hacia la sanación es un paso hacia la redención, donde nuestro cuerpo y alma encuentran su propósito en la luz de la fe". Explicó Nicté Sánchez.
Al llevar un proceso de sanación interior, no solo viviremos plenamente, sino que también podremos saber escoger correctamente y amar de verdad al otro.
Antes de entrar en una relación…

Por ello, te compartimos algunos consejos que puedes poner en práctica antes de iniciar una relación y después de haber llevado a cabo un proceso de sanción.
1Tener un encuentro particular con Dios
Dios anhela que tengamos un encuentro particular con Él y seamos honestos, le demos nuestras heridas, el no quiere que carguemos solos con nuestra cruz, Él quiere ayudarnos a cargarla y así aliviar nuestra alma.
2Haz preguntas importantes
Pregúntate: ¿Qué busco en el otro?, ¿Qué me gusta?, ¿Qué espero del otro? ¿Cuáles son mis valores? ¿Me siento listo para iniciar una relación? Todas estas preguntas por más obvias que parezcan son importantes hacerlas, puedes incluso escribirlas y así tener mayor claridad.
3Discernir con ayuda del Espíritu Santo
Pide al Espíritu Santo que te ayude a ver con claridad y que así Él te guíe a la persona correcta, mientras que su vez, infunda sobre ti sus dones y así puedas saber elegir con prudencia en el momento correcto.
Recuerda que, si bien no escogemos a nuestra familia, si podemos escoger con quién queremos formar una familia, por lo tanto este paso es de suma importancia. Cuando dejamos de buscar que alguien nos rescate, empezamos a amar de verdad, y tú.











