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Soluciones a la okupación y el sinhogarismo en Badalona y más allá

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Patricia Navas - publicado el 12/01/26
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Acogida de los vulnerables, leyes y políticas humanitarias y coordinadas,… todo esfuerzo es poco para que nadie duerma en la calle<br>

El desalojo, ocho días antes de Navidad, del antiguo instituto B9 de Badalona, que había llegado a albergar a unos 400 okupas, y la muerte de varias personas sin hogar en el área metropolitana de Barcelona en los primeros días del año 2026 están urgiendo respuestas.

Vecinos de toda Cataluña han acogido en su propia casa a algunos de los deshauciados, mientras entidades sociales privadas y públicas coordinan soluciones de emergencia.

Todo esfuerzo es poco para que nadie duerma en la calle con el frío, lluvia y viento que están afectando esta zona de España.

Un asentamiento conflictivo

El pasado 17 de diciembre, tras más de dos años de proceso judicial, la policía desocupó el antiguo instituto B9 de Badalona.

El gran inmueble, propiedad del Ayuntamiento, había llegado a alojar a unas 400 personas, la mayoría migrantes en situación de irregularidad administrativa.

El asentamiento ilegal “estaba generando problemas de convivencia, de inseguridad y de delincuencia, afectando directamente a los vecinos que viven en su entorno”, explicó el alcalde, Xavier García Albiol.

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Antiguo instituto ocupado

Con el desalojo del B9, centenares de personas perdieron el lugar que les servía de vivienda.

Unas fueron realojadas, otras ocuparon ilegalmente otros espacios, y decenas se refugiaron debajo de un gran puente bajo la salida de una autopista. 

Solidaridad

Algunos vecinos y entidades sociales de la ciudad les ofrecieron alimentos, material higiénico, ropa e incluso alojamiento.

“Buscamos entidades y personas que pudieran acoger al menos los días de fiesta”, explica a Aleteia Jaume Ventura, de la plataforma Badalona Acull.

“Encontramos unas doce familias que han acogido en su casa a unas 30 personas: esto nos da una visión de a dónde llega la solidaridad humana”, destaca.

Entre las personas que han abierto su casa a los desocupados se encuentra un hombre de 77 años que vive en Figueres, a 140 kilómetros de Badalona.

Él ya había acogido durante tres años a tres jóvenes ucranianos que hoy están arraigados en esta ciudad de la provincia de Gerona.

Y ahora ha recibido en su casa a tres personas que habían sido deshauciadas del antiguo instituto de la ciudad cercana a Barcelona.

Además de casas particulares, también parroquias, colegios, pabellones y otros espacios de Badalona y de otras ciudades de Cataluña han acogido a unas 160 personas desalojadas del B9.

El voluntario de las parroquias de Montserrat y San José de Badalona Xavier Oncins, consejero de Cáritas diocesana de Barcelona, destacó el compromiso de la Iglesia católica en esta acogida.

“Preparamos la parroquia de Montserrat para que durmieran 15 personas, aunque finalmente no pudimos usarla porque un grupo de vecinos lo impidió”, relata.

Con la bajada de las temperaturas, el ayuntamiento de Badalona también abrió un pabellón que ofrece cama, calor y comida a las personas sin hogar.

Sin embargo, siguen quedando personas durmiendo en la calle y este martes, fiesta de los Reyes Magos, una de ellas falleció en la entrada del parking donde pernoctaba.

Lugar donde falleció un hombre el 6 de enero de 2026

Foto del lugar donde falleció un hombre el 6 de enero de 2026 Copyright Jaume Ventura

Era un hombre de nacionalidad española que atravesaba una crisis familiar y hacía pocos meses que estaba en la calle, según Ventura.

Un vecino que se interesó por él y le llevaba una taza de caldo para calentarse fue quien descubrió que había fallecido.

Derechos, seguridad y convivencia

“La respuesta no puede ser el silencio ni la indiferencia - han declarado los obispos de Cataluña-. Ante todo, hace falta una respuesta humanitaria inmediata”.

La conferencia episcopal tarraconense pidió “que se avance en la ley del sinhogarismo que hace meses se está tramitando con lentitud, ante un desafío que pide soluciones más ágiles”.

“La situación exige también un análisis profundo de las causas que provocan estas realidades”, añaden los obispos.

Y piden “abrir con urgencia una mesa de diálogo, con la participación de algunos representantes de los afectados, para encontrar una respuesta coordinada a corto plazo y una estrategia a medio plazo”.

“La Iglesia católica hace tiempo que señala un modelo alternativo e integral de gestión de la inmigración”, destacan.

“En ningún caso la solución pasa por claudicar del diálogo ni por enfrentar los ciudadanos precarizados”, añaden.

Y concluyen invitando a buscar “caminos que garanticen derechos, seguridad y convivencia para ellos y para el conjunto de la ciudadanía”.

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