“¿Qué metas o propósitos tienes este Año Nuevo?” Esta es una de las preguntas más repetidas en las últimas semanas del año que termina y durante el primer mes del que comienza. Cada año se nos anima a hacer una lista de deseos o un collage con la mansión, el cuerpo ideal o el trabajo de ensueño...
Pero ¿cuántas veces hemos pedido a Dios un logro y luego nos quedamos esperando a que nos lo conceda, sin prestar atención al camino que debemos recorrer para alcanzarlo?
La razón por la que los propósitos no se logran
Para algunas personas, tener claro lo que quieren lograr en la vida parece suficiente. Escribir propósitos, imaginar el futuro ideal o crear un vision board puede dar una sensación inicial de dirección. Sin embargo, como señala la Dra. Emily Balcetis, profesora de la Universidad de Nueva York (NYU) en el podcast de Andrew Huberman este enfoque tiene un límite importante:
“Es efectivo para saber qué quieres, pero puede no ser efectivo para ayudarte a alcanzar la meta, para hacer el trabajo”.

El problema no es identificar el objetivo, sino creer que visualizarlo basta para alcanzarlo. En una investigación realizada por sus colegas de la Universidad de Nueva York, Gabriel Oettingen y su equipo demostraron que solo imaginar el éxito puede generar una falsa sensación de logro.
“Soñar con ello o visualizar lo grandiosa que será mi vida cuando logre x, y o z es interpretado como una meta satisfecha”. Es decir, al visualizar intensamente una meta cumplida, el cerebro interpreta que ya se ha vivido esa experiencia positiva, aunque solo haya ocurrido de manera imaginaria. Como resultado, muchas personas comienzan (sin notarlo) a bajar la guardia.
Para comprobarlo, los investigadores midieron el ritmo cardíaco de las personas. Descubrieron que quienes pasan por esta experiencia de visualización presentan una disminución en su presión sanguínea sistólica. Esto es relevante porque:
“Los científicos que estudian la motivación saben que la presión sanguínea sistólica es un indicador de la disposición de nuestro cuerpo para levantarse y hacer acción”.
La acción puede ser tan simple como salir a caminar, ir al gimnasio o resolver un problema matemático. Incluso cuando es solo mental, la presión sistólica suele aumentar, porque el cuerpo se prepara para actuar, ya que la presión sistólica aumenta debido a que anticipa que el cuerpo y la mente necesitan “dar los primeros pasos hacia una meta”.
Por lo que aquí está el problema: aunque la persona haya visualizado sus metas y se haya colocado psicológicamente en ese escenario de éxito, la bajada en la presión sanguínea indica que el cuerpo se está relajando, no activando. En otras palabras, el organismo interpreta que ya no es necesario movilizar recursos para empezar.
Por eso, este proceso resulta contraproducente, ya que se pierden los recursos fisiológicos necesarios para dar el primer paso. Así, lejos de impulsarnos a actuar, la visualización pasiva puede convertirse en uno de los motivos por los que muchos propósitos de Año Nuevo se quedan solo en buenas intenciones.
Entonces, ¿qué realmente sirve para lograr lo que me propongo?
La experta no dice que se tenga que dejar de hacer visualizaciones, sino que es necesario planear y pensar otras cosas. Sugiere hacerse una pregunta clave: ¿cómo voy a llegar hasta ahí?

Se trata de sacarlo de la idealización y llevarlo al día práctico, pensando en acciones concretas de la cotidianidad. Ver qué se puede hacer en dos semanas y en las siguientes, no planear solo a lo grande, sino llevarlo a los detalles.
Esta es otra etapa del proceso: pensar en los obstáculos que se pueden presentar en el camino para lograr lo que te propones. Incluso puede surgir la duda de por qué sería útil pensar en lo negativo, pero la realidad es que, cuando identificas los obstáculos, te das cuenta de los planes A, B o C que puedes tener como estrategia para saber qué hacer en ese momento. Esto también te ayuda a ser más realista con lo que estás proyectando.
Así que, si tienes un propósito específico en el que quieres trabajar, piensa qué puedes hacer en tu día a día para lograrlo y qué obstáculos podrían surgir. De esta forma, habrá muchas más probabilidades de que lo cumplas al final de este 2026.











