La fiesta del Bautismo de Jesús cierra el tiempo de Navidad con una escena decisiva: Jesús desciende al Jordán y se mezcla con los pecadores. Allí, donde nadie esperaría encontrar a Dios, el cielo se abre y revela el verdadero rostro del Hijo.
El bautismo de Jesús en el Jordán, inaugura su vida pública: revela un Dios que no se mantiene al margen, sino que entra en el agua turbia de la humanidad










