En la primera audiencia general del año, el 7 de enero de 2026, León XIV inició un nuevo ciclo de catequesis sobre el Concilio Vaticano II. Este evento, que reunió a los obispos del mundo en Roma durante cuatro sesiones entre el 11 de octubre de 1962 y el 8 de diciembre de 1965, representó un punto de inflexión para la Iglesia católica, especialmente en sus relaciones con otras religiones y con el mundo. Este fue el primer tema de enseñanza elegido por el pontífice estadounidense: en 2025, continuó el programa dedicado al Jubileo de la Esperanza iniciado por su predecesor, Francisco.
Con esta nueva serie de catequesis, inaugurada este miércoles, el pontífice pretende invitar a los fieles a redescubrir la belleza y la importancia del Concilio Vaticano II, no de oídas, sino releyendo sus documentos. Citando extensamente a todos sus predecesores —Francisco, Benedicto XVI, Juan Pablo II, Juan Pablo I, Pablo VI y Juan XXIII—, el 267.º Papa afirmó que este evento, concluido hace 60 años, no ha perdido ni un ápice de su relevancia ni de su profecía. Es "el magisterio que sigue siendo hoy el faro que guía el camino de la Iglesia", declaró desde el Aula Pablo VI.
Para León XIV, la labor de los más de 2.000 Padres Conciliares de todos los continentes allanó el camino hacia una nueva era eclesial. Al esbozar las principales tendencias de este momento crucial, citó el redescubrimiento del rostro de Dios Padre y la reforma litúrgica que puso en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios.
El Concilio Vaticano II, continuó el pontífice, "nos ayudó a abrirnos al mundo y a comprender los cambios y desafíos de la era moderna mediante el diálogo y la responsabilidad compartida, como una Iglesia que desea abrir los brazos a la humanidad". También mencionó el enfoque conciliar de búsqueda de la verdad "a través del ecumenismo, el diálogo interreligioso y el diálogo con personas de buena voluntad".
A lo largo de su texto, León XIV expresó su esperanza de que la Iglesia Católica se impregnara de la "disposición interior" y el espíritu del Concilio. "Aún necesitamos implementar plenamente la reforma eclesial de manera ministerial", señaló. La cuestión de los "ministerios" —roles instituidos— es uno de los temas abordados en el reciente "Sínodo sobre la Sinodalidad", una importante iniciativa iniciada por Francisco para lograr una Iglesia más participativa y menos clerical.
Al invitar a retomar los documentos del Concilio —que dieron origen a cuatro constituciones, tres declaraciones y nueve decretos—, León XIV creía que esta relectura permitiría "devolver la primacía a Dios, a lo esencial", y "colaborar en la construcción de una sociedad más justa y fraterna". Para la Iglesia, instó, esto significaba renovar "la alegría de salir al encuentro del mundo para llevarle el Evangelio del Reino de Dios, un reino de amor, justicia y paz".













