Vivir la fe no tiene por qué ser aburrido. Lamentablemente, algunos cristianos tienen una idea errónea sobre la virtud y la conversión diaria, creyendo que nada pueden nada porque todo está prohibido o es pecado, o que deben repetir oraciones sin sentido y acudir a celebraciones largas y adormecedoras. Nada más lejos de la realidad. La monotonía no tiene nada que ver con el culto a Dios.
Recordemos que también los santos tenían pasatiempos y hasta alababan a Dios con ellos, como ocurría con el rey David, a quien le encantaba bailar (2 Sam 6, 14). No por nada en la liturgia, la música y el canto tienen un papel tan relevante.
Por eso, te damos tres ideas que te ayudarán a descubrir que la fe se puede vivir con mucha alegría y hasta con diversión.
1Forma tu fe con juegos de mesa
Es muy fácil aprender los elementos básicos de la doctrina cristiana mediante juegos de mesa, ya sea en físico o en línea. Un memorama litúrgico, una lotería de sacramentos o hasta una competencia de maratón bíblico pueden ayudarnos a conocer a profundidad nuestras bases cristianas con mucha diversión y entretenimiento para toda la familia.
Y si quieren ir más allá, consigan un diccionario litúrgico - también los hay en línea - formen equipos y hagan concursos para buscar palabras o términos desconocidos y compartir su significado. Recuerda que la creatividad no tiene límite.
2Rezar el rosario con imaginación
Si rezas el rosario con tus hijos, pueden comentar el significado de cada oración e imaginar las escenas del Ave María o del Padre nuestro.
Puede ser de utilidad buscar láminas o pinturas en internet y proyectarlas mientras rezan para que su atención se mantenga fija en lo que están viendo y sea más sencillo comprender lo que dicen.
Y si rezas en solitario, piensa en las personas que necesitan de tus oraciones, en tus proyectos o en lo que quieras encomendar a la santísima Virgen para que tu intención se una a tu rezo.
3Asiste a Misa en diferente iglesias
De vez en cuando puede ser parte de la convivencia familiar ir a Misa a una iglesia que no sea nuestra parroquia, porque, aún siendo dentro de nuestra ciudad, el ambiente cambia y servirá de paseo para todos.
Además, se puede complementar con un recorrido por el templo, si se trata de algún sitio histórico, o bien, si sus posibilidades se los permiten, pueden acudir a otro pueblo para completar la experiencia de la Misa dominical.
Lo importante es cumplir el precepto saliendo de la rutina y compartiendo el día y la Eucaristía con nuestros seres queridos.
Aunque son solo algunas ideas, lo principal será recordar que, como cristianos, debemos custodiar nuestra fe y evitar que el aburrimiento haga presa de nuestra voluntad para avanzar en el camino de la santidad.
¿Qué otras maneras de salir de la monotonía se te ocurren?











