"Que la industria de la guerra dé paso al arte de la paz". Este fue el deseo de León XIV el 6 de enero de 2026, festividad de la Epifanía, celebrada en esa fecha fijada en el Vaticano.
Al introducir la oración mariana, el Papa invitó a los fieles reunidos bajo la lluvia a tener esperanza "incluso en medio de tantas tribulaciones", porque "Dios salva". "No tiene otras intenciones, no tiene otro nombre", enfatizó ante la multitud refugiada bajo paraguas e impermeables.
Sin embargo, la esperanza "debe ser realista", advirtió el 267.º Papa, convencido de que debe dar origen a "una nueva historia". Refiriéndose al recién concluido Jubileo de 2025, León XIV recordó que constituía un llamado a "reorganizar la convivencia, a redistribuir la tierra y los recursos, a devolver lo que tenemos y lo que somos a los sueños de Dios, que son más grandes que los nuestros".
El Papa expresó entonces su esperanza de que "los extranjeros y adversarios se conviertan en hermanos, que la desigualdad dé paso a la equidad, que la industria de la guerra ceda el paso al arte de la paz". También afirmó que con Dios, la alegría es "posible incluso en tiempos difíciles" y que el "dinamismo liberador" de la salvación divina "destruye los miedos y nos permite encontrarnos en paz".
En la Natividad, el Niño Jesús representa "la verdadera vida, […] el hombre vivo, aquel que no existe para sí mismo, sino que está abierto y en comunión", afirmó el líder de la Iglesia católica. Al igual que los Reyes Magos que ofrecieron al recién nacido en el pesebre "dones preciosos: oro, incienso y mirra", el pontífice estadounidense instó a los católicos a entregar a Cristo "todo, absolutamente todo lo que somos y poseemos".











