La preocupación y la cautela son la norma en la Iglesia Católica de Venezuela. Dos días después de la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa por parte de Estados Unidos, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) reaccionó en un breve comunicado publicado el 4 de enero en redes sociales, llamando a la perseverancia en la oración por la unidad.
"Ante los acontecimientos que hoy se desarrollan en nuestro país, oramos a Dios para que conceda a todos los venezolanos serenidad, sabiduría y fortaleza", escribieron los obispos, quienes expresaron su esperanza de que "las decisiones que se tomen siempre redunden en el mejor interés" de los venezolanos. "Rechazamos toda forma de violencia", añadió la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), que alentó el "encuentro y el apoyo mutuo" e invitó al pueblo de Dios a vivir con mayor intensidad la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad.
Ese mismo día, el Papa León XIV reaccionó a la situación en Venezuela, declarando que seguía los acontecimientos con "profunda preocupación". "El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer sobre cualquier otra consideración y llevarnos a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país", declaró el Papa.
En la noche del 2 al 3 de enero, una operación sin precedentes liderada por Estados Unidos resultó en el secuestro de Nicolás Maduro, quien había sido acusado por la justicia estadounidense de narcoterrorismo. Tras esta operación, Donald Trump declaró que Estados Unidos "lideraría" a Venezuela hasta que se lograra una transición política segura, sugiriendo que la intervención también buscaba garantizar algún tipo de estabilidad o un cambio de régimen, aunque mantuvo una vaguedad sobre la forma específica de esta transición. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció que celebraría una reunión de emergencia el lunes 5 de enero.
Un futuro incierto
Nicolás Maduro estuvo en el poder desde 2013 tras la muerte de Hugo Chávez. Su legitimidad es particularmente cuestionada tanto en Venezuela como en el extranjero. Las reelecciones de 2018 y 2024, a pesar de la falta de pruebas, se vieron empañadas por acusaciones de corrupción y fraude. Si bien estas elecciones provocaron protestas generalizadas en todo el país, el gobierno optó por la brutal represión de toda la oposición.
A nivel internacional, se produjeron reacciones diversas, que abarcaron desde la conmoción y la satisfacción hasta la condena. La principal crítica dirigida a Estados Unidos es que tal operación viola el derecho internacional y representa un riesgo de desestabilización. Muchos observadores argumentan que la captura de Maduro no garantizaría una transición democrática ni pacífica y, además, fortalecería la influencia estadounidense en la región, en particular a través del acceso a los importantes recursos petroleros del país.
El futuro incierto genera temores de un estallido de violencia, como declaró el padre Georges Engel, sacerdote fidei donum en misión en Venezuela, a Vatican News: "En esta difícil situación, es probable que se produzcan enfrentamientos con quienes hasta ahora se han beneficiado de inmensos privilegios del gobierno", señaló el sacerdote, refiriéndose a las brigadas revolucionarias creadas por el expresidente Chávez. "Estos grupos tendrán grandes dificultades para afrontar estos inevitables cambios en su situación".
En Venezuela y entre la diáspora, el anuncio de la captura del presidente desató un entusiasmo sin precedentes. Videos inundaron las redes sociales mostrando a venezolanos reunidos masivamente en las calles para celebrar. Y con razón: el 71% de los 30 millones de venezolanos vivían en la pobreza en 2023, con el 54% en pobreza extrema y el 17% en pobreza moderada, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Diariamente, los habitantes de este país, que ostenta las mayores reservas de petróleo del mundo, luchan por llegar a fin de mes. Se estima que la inflación anual en Venezuela se situará entre el 150% y el 250% para 2025, un rango amplio debido a la dificultad de obtener datos fiables en un contexto donde las estadísticas oficiales son controvertidas, los precios varían significativamente según la región y los analistas utilizan diferentes métodos para medir la inflación real.
Exilio masivo
Más de 7 millones de venezolanos han abandonado el país en busca de refugio o mejores condiciones de vida en el extranjero, la mayoría asentándose en otros países de América Latina y el Caribe. Este movimiento representa uno de los mayores desplazamientos de población del mundo en los últimos años, provocado por la prolongada crisis económica, política y humanitaria, que ha llevado a los venezolanos a repudiar a sus líderes más que nunca.
En este contexto, la Iglesia Católica debe mantener su papel de pacificadora, proclamando "con mayor vigor y fuerza aún el perdón y la misericordia", afirma el Padre Engel. "En esta situación, que sin duda será muy difícil económicamente para el pueblo venezolano, la Iglesia deberá redoblar sus esfuerzos para ayudar a los numerosos pobres de este país... siempre lo ha hecho y seguirá haciéndolo".











