“Mientras el ritmo de los meses se repite, el Señor nos invita a transformar nuestra era inaugurando finalmente una era de paz y amistad entre todos los pueblos”, dijo el Papa León XIV durante el rezo del Ángelus el 1 de enero de 2026. Poco después de celebrar la Misa de la Solemnidad de María, Madre de Dios, en la Basílica de San Pedro, y en el contexto de la 59.ª Jornada Mundial de la Paz, el Papa ofreció sus “deseos de paz y bienestar” a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
Hablando desde la ventana del Palacio Apostólico en el Vaticano, el Papa recordó que el Año Jubilar, a punto de concluir, tuvo como objetivo "cultivar la esperanza de un mundo nuevo: orientando nuestro corazón hacia Dios para transformar las culpas en perdón, el sufrimiento en consuelo, los propósitos virtuosos en buenas obras".
"Desde el principio, Dios, buen creador, conoce el corazón de María y el nuestro. Nos da a conocer el suyo haciéndose hombre: por eso el corazón de Jesús late por cada hombre y cada mujer", aseguró el Papa, explicando que el corazón de Jesús "no es indiferente a quienes no tienen corazón para el prójimo: late por los justos para que perseveren en su devoción, y por los injustos para que cambien de vida y encuentren la paz", explicó el Papa, refiriéndose a la figura del rey Herodes.
"El Salvador viene al mundo nacido de una mujer: detengámonos a adorar este acontecimiento que resplandece en María santísima y se refleja en cada niño por nacer, revelando la imagen divina impresa en nuestro cuerpo", insistió el Papa.
"En este día, recemos todos juntos por la paz: primero entre las naciones ensangrentadas por los conflictos y la miseria, pero también en nuestros hogares, en las familias heridas por la violencia y el sufrimiento", instó el pontífice peruano-estadounidense.
Promoviendo la paz siguiendo los pasos de san Francisco
Tras el rezo del Ángelus, el Papa recordó la Jornada Mundial de la Paz, inaugurada por Pablo VI en 1968. Refiriéndose a su mensaje publicado el 18 de diciembre, León XIV recordó su deseo de promover "una paz desarmada y desarmante, que viene de Dios, don de su amor incondicional, confiada a nuestra responsabilidad".
Siguiendo los pasos de san Francisco de Asís, de quien Italia conmemora este año el octavo centenario de su muerte, el Papa invitó a "construir un año de paz, desarmando nuestros corazones y absteniéndose de toda violencia".










