Influencer en redes sociales -como Facebook, Tiktok e Instagram- y en TV, su voz se hace presente; es Paulina Amozurrutia Navarro, nació en Ciudad de México hace 42 años. Se casó y tiene cuatro hijos; pero también es una líder de opinión y una activista especialmente dedicada a la defensa de la infancia y de la mujer, para lo cual ha lanzado y dirige tres fundaciones: "Unión Mujer", "Educación con Rumbo" y "Seamos Héroes".
Ella sostiene: "Para mí la fe y las cuentas que hay que entregar a Dios son mi motor primero y último porque, más allá de los resultados humanos que se den, tú sabes a quién le respondes".
Advierte que, "cuando van creciendo, las causas, la voz, la incidencia y el poder, empiezas a marearte" y se puede caer en la tentación de sentir que uno mismo es suficiente; así que hay que entender que solo "eres un instrumento, eso te da piso".
Madre y algo más
Paulina explica por qué su rol va más allá de ser esposa y madre: "Yo respeto muchísimo la labor de mamá y esposa".
Ahora bien, "creo que, en conciencia, cuando uno tiene claridad de una situación, hay que transmitirla. Y yo no sé si esto que voy a decir va a ser políticamente incorrecto —estoy segura de que sí—, pero yo creo que toda mujer tiene una vocación más allá de la maternidad. Es decir, Dios te puso para hacer un cambio que haga mejor al mundo, más allá de la maternidad. Y yo pujo mucho por eso. Por encontrar para que estás aquí, por que darías tu vida".
"Creo entonces que hay vocaciones diferentes, ni pequeñas ni grandes, y yo encontré la mía".
Paulina comparte que estudió Pedagogía porque pensó que eso la ayudaría a profesionalizar su maternidad. "Luego entendí que no tienes el derecho de tener hijos. Son los hijos quienes tienen el derecho de tener unos padres".
Por ello, propone este modelo de familia para la sociedad actual: "Tenemos que visualizar la familia con los valores de siempre, pero con una visión más propositiva para que los jóvenes quieran hacer familia. Es decir, como un equipo dentro y fuera del hogar, donde el hombre es autónomo domésticamente, donde la mujer es autónoma económicamente, y pueden hacer causa común".
Abuso e hipersexualización
Son tres asuntos principales los que Paulina atiende a través de sus fundaciones y haciendo conciencia en la sociedad. El primero de ellos es el grave problema del abuso sexual infantil y la hipersexualización.
Denuncia: "En México, una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños varones padece abuso sexual antes de los 18 años. No lo visualizamos, no lo creemos; pensamos que ese problema está lejos y, desgraciadamente, no es así".
"Para mí es la lucha más importante. Si no defendemos la inocencia de los niños, no tenemos nada más que defender".
Y explica que "la violencia sexual infantil incluye desde el presentar escenas o situaciones sexuales a un niño de manera visual, violencia digital, acosamiento, hasta el tocamiento y la penetración. El espectro es muy grande y no somos consientes de él".

El segundo problema mexicano que Paulina denuncia es la grave crisis del sistema educativo nacional. "Tenemos el peor nivel en 20 años en lógico-matemáticas, y siete de cada 10 niños son analfabetos prácticos".
"¿Y qué pasa cuando alguien es analfabeto práctico? Pues que lee, pero no entiende, y tampoco puede abstraer, no puede analizar, no puede ser ciudadano y no puede tener el timón de su propia vida. ¡Eso es delicadísimo!"
Al mismo tiempo, Amozurrutia tiene un gran interés en el feminismo. Dice: "El feminismo es el tercer asunto que abandero. Sé que a los que lean esto les va a dar un poco de roña debido a la palabra feminismo".
Sin embargo, "Juan Pablo II decía que nuestra Iglesia necesitaba un nuevo feminismo desde la doctrina social, que yo creo que está basado en la dignidad de la mujer, con derechos pero también responsabilidades, y con esta visión de libertad más allá de lo sexual, en la que no tiene que pedir perdón y permiso para ser quien quiera ser en temas tan diversos como su vocación, su plan de vida y los derechos que le pertenecen por su dignidad humana, más allá de su género".
¿Sirve prohibir?
En el tema de la educación de los hijos, Paulina dice de sí misma: "Yo sí soy una mamá muy libertaria. Priorizó la comunicación entre nosotros, el analizar y generar un criterio, en ser libres de actuar y trabajar con sus consecuencias".

Reconoce que, el ámbito donde se desarrollan nuestros hijos está hipersexualizado y es profundamente violento, pero tampoco podemos sacar a nuestros hijos de esto. Lo que yo digo es que tenemos que estar al lado de ellos".
Ella propone acompañar sus decisiones aunque se equivoquen, pero no prohibir, "porque cuando prohíbes desde casa, lo van a hacer afuera. Confío mucho en mis hijos y creo que ellos valoran y honran esa confianza".
Igualmente, destaca que la empatía social debe ser un tema no negociable, que se debe aprender desde casa. Eso va desde algo tan simple como no dejar algo tirado porque implica que otra persona se tendrá que agachar para recogerlo, hasta no quedarse sin hacer nada cuando se ve a alguien que está sufriendo en la escuela o en la calle.
"Los padres premiamos el liderazgo y el ganar, y no la empatía. ¡Eso es muy delicado! Es decir, si un hijo ganó una competencia o sacó buenas calificaciones, se le felicita, pero no cuando ayudó a otro niño en la escuela".
Hay que educar en "ser muy empáticos con una visión social relevante y, en consecuencia, trascendente y espiritual".
Concluye su entrevista con Aleteia afirmando que la sociedad civil "necesita tener liderazgos que trabajen y exijan al gobierno. Yo no quiero ser ni presidente, ni gobernadora, ni delegada, ni senadora, ni diputada. Pero sí busco impulsar liderazgos de gente que sí está preparada, pero que no tiene la suficiente voz pública para que la gente la conozca".
Y añade: "No puedes llegar con bibiliazos a corregir el país. Tenemos esta responsabilidad de dejar de hablar un poquito menos de catecismo y hablar un poquito más de doctrina social, es decir, hablar de justicia, de derechos, de dignidad humana, de subsidiaridad; desde la empatía y el amor al otro… más aún dejar de hablar y actuar. Como decía san Francisco 'vayan y prediquen y solo si es necesario, hablen'".











