¿Es posible consagrar la vida a Dios sin abandonar el mundo? El testimonio de María de los Ángeles Elías, Cruzada de Santa María, muestra que sí: es vivir una vocación discreta, profundamente fecunda, que transforma la realidad desde dentro.
La historia de una laica consagrada que descubrió que Dios la llamaba a amar más, para vivir la vida ordinaria. Su “hábito” no es visible, pero sí reconocible: la sencillez alegre y la alegría









