CUARESMA 2026
Este contenido es gratuito, como todos nuestros artículos.
Apóyanos con un donativo y permítenos seguir llegando a millones de lectores.
A pocos días de que finalice el Año Jubilar de la Esperanza 2025, la Iglesia se prepara para un poderoso ritual: el cierre de las Puertas Santas.
Desde que el Papa Francisco inauguró la primera el 24 de diciembre de 2024, casi 30 millones de peregrinos han cruzado sus umbrales en busca de misericordia, sanación y renovación.
Desde la majestuosidad de San Pedro hasta la tranquila dignidad de la puerta especial de la prisión de Rebibbia, estos umbrales sagrados han dado la bienvenida a todo el mundo, desde cardenales hasta convictos.
Las ceremonias de clausura comenzaron el día de Navidad, cuando se cerró la Puerta Santa de Santa María la Mayor. Durante los días siguientes, cada una de las basílicas de Roma celebrará una ceremonia final, hasta el 6 de enero de 2026, cuando el Papa León XIV cerrará la Puerta Santa de la basílica de San Pedro y marcará el final oficial del Jubileo.
¿Quién cierra las puertas y cuándo?
Las puertas santas de las otras basílicas mayores serán cerradas por sus respectivos arciprestes en los próximos días:
- San Juan de Letrán por el cardenal vicario Baldo Reina el 27 de diciembre,
- San Pablo Extramuros por el cardenal Michael Harvey el 28 de diciembre.
A menos que el Papa León decida declarar un jubileo extraordinario, se espera que el próximo año jubilar sea en 2033, cuando se celebrará el 2000 aniversario de la muerte y resurrección de Cristo, que según la tradición tuvo lugar en el año 33 d. C.
El próximo jubileo ordinario, siguiendo la tradición de cada 25 años, será en 2050.
Y entonces, las puertas se sellarán. No para siempre, por supuesto. Pero hasta 2033, cuando la Iglesia las volverá a abrir para el Año Santo Extraordinario de la Redención.
¿Y ahora qué?
Entonces, ¿qué haces con este momento?
Haces una pausa. Das gracias. Y lo más importante, lo llevas adelante. Porque aunque las puertas se cierren, la gracia que representan no desaparece. Este Jubileo ha sido un año de misericordia extraordinaria, de reconciliación, de millones de personas que han vuelto a los sacramentos y han redescubierto la esperanza. Y ese tipo de movimiento espiritual no termina con una ceremonia.
Continúa en tu corazón, si te atreves a dejarlo abierto. Y si el Jubileo te ha enseñado algo, es que las mayores aperturas no se producen en las basílicas, sino en las almas. Y que la esperanza, cuando está arraigada en la fe, nunca depende de fechas ni de puertas.
Así que sí, las Puertas Santas pronto se cerrarán. Pero el legado de este año jubilar —las confesiones que has hecho, las oraciones que has ofrecido, los pasos que has dado, aunque solo sea en espíritu— permanece.
Como dijo el Papa León en la última audiencia jubilar el sábado 20 de diciembre:
"El Jubileo está llegando a su fin, pero la esperanza que este año nos ha dado no termina".
"¡Seguiremos siendo peregrinos de la esperanza!", aseguró, haciéndose eco del lema de este Año Santo.
Y si decides vivir con ese mismo espíritu de acogida, misericordia y confianza, entonces llevarás contigo el Jubileo. En tu hogar, en tu parroquia, en tu vida cotidiana. Cada acto de perdón, cada decisión de empezar de nuevo, se convierte en una puerta abierta. ¡No dejes que nadie te robe la esperanza!
Porque cuando tu corazón permanece abierto, también lo hace la esperanza. ¡Hacia el 2033!










