Cada Navidad y cada Pascua, el Papa se asoma al balcón central de la Basílica de San Pedro para ofrecer una bendición que trasciende fronteras. La bendición Urbi et Orbi no es solo una tradición vaticana: es una proclamación viva del amor de Dios para la ciudad de Roma y para el mundo entero. Este año, la concede el Papa León XIV.
Más que una fórmula solemne, la bendición <em>Urbi et Orbi</em> es un gesto de fe, misericordia y esperanza para toda la humanidad









