Esta última medida se suma a la creciente lista de discriminación contra la comunidad cristiana de Nicaragua. Este país sudamericano, fronterizo con Costa Rica y Honduras, y gobernado por el presidente Daniel Ortega, jefe de un estado de partido único, acaba de publicar una lista de artículos y libros prohibidos. Entre ellos se encuentran las Biblias, cuya entrada al país ha estado prácticamente prohibida durante los últimos seis meses. Hasta ahora, el gobierno "solo" había atacado directamente a la Iglesia como institución. Ahora ha dado un paso más, negando el acceso a las Sagradas Escrituras tanto a los fieles como a los miembros del clero, quienes ahora deben mantener un perfil bajo.
La noticia se dio a conocer el 19 de diciembre. La compañía internacional de autobuses Tica Bus informó a sus pasajeros que viajaban de Costa Rica a Managua, la capital de Nicaragua, sobre una nueva lista de artículos prohibidos para ingresar al país. Esta lista incluye, desde hace varias semanas, drones, objetos punzantes, revistas, periódicos impresos e incluso… Biblias. La compañía de autobuses declaró que estas restricciones se derivan de las regulaciones emitidas por las autoridades nicaragüenses a las empresas de transporte que operan en la región. En cuanto a la prohibición de periódicos y revistas, no es inusual: Nicaragua no cuenta con prensa independiente desde 2022, tras el cierre del último periódico que quedaba.
Declive constante de la libertad religiosa
Sin embargo, la prohibición de las Biblias en el país se considera una medida sin precedentes, a pesar del aumento de los controles gubernamentales sobre las actividades religiosas. Anna Lee Stangl, jefa del equipo para las Américas de la ONG Christian Solidarity Worldwide (CSW), defensora de la libertad religiosa, se pronunció rápidamente al respecto, denunciando estas nuevas medidas como "extremadamente preocupantes, dado el actual contexto represivo". "Exhortamos al gobierno nicaragüense a levantar de inmediato esta prohibición y a cesar sus intentos de reprimir la libertad de religión, creencias y expresión en este país", añadió.
Desde 2018, Nicaragua ha experimentado un declive constante de la libertad religiosa. Decenas de sacerdotes y religiosos católicos han sido arrestados por denunciar la represión estatal, exiliados o puestos bajo vigilancia. Congregaciones enteras han sido expulsadas del país. Las procesiones públicas y los servicios litúrgicos llevan mucho tiempo prohibidos. Según el último informe de Ayuda a la Iglesia Necesitada, "la narrativa oficial presenta a la Iglesia como enemiga del Estado y la soberanía, excluyendo a las comunidades religiosas de la esfera pública y reduciendo su función pastoral a meras ceremonias, o incluso a actividades clandestinas". Nicaragua registró un éxodo de más de 719.000 personas entre 2018 y 2023, lo que equivale al 22% de su población total.











