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Virgen de Guadalupe: el origen de su “amada imagen”

Imagen de la virgen de Guadalupe
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Luis Carlos Frías - publicado el 19/12/25
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El Nican Mopohua narra el precioso origen de la "amada imagen" guadalupana. Conócelo en este artículo

La iconografía mariana es vastísima. ¡Imposible abarcar toda imagen de la Virgen que existe en nuestra Iglesia! ¡Imposible compilarla toda! Está presente en todas las edades, en todas las culturas, en todas las realidades. Vitralistas, escultores, pintores, dibujantes y arquitectos de todas las escuelas y tradiciones han plasmado su amor y devoción a María Santísima, dedicándole Catedrales, Basílicas, pinturas, dibujos y esculturas de inmenso valor estético y devocional.

¿Quién no se ha conmovido con el dolor de María santísima expresado en La Piedad, de Miguel Ángel; o no se ha estremecido con la gloriosa pureza de “las inmaculadas”, de Murillo o de Rubens? ¿Quién no se ha fascinado con la dulzura y piedad de La Virgen en oración, de Sasoferrato; o admirado el ícono de la Virgen de Vladimir? ¿Quién no se ha deslumbrado con La Anunciación de Castello, de Botticelli; o con La Asunción, de El Greco? ¿Quién no se ha deslumbrado con el juego de luces del vitral de La Virgen Azul, de la Catedral de Chartes; o con la asombrosa y sobrecogedora torre de la Virgen María, en la Basílica de la Sagrada Familia, de Antonio Gaudí?

Pieta Michała Anioła w bazylice św. Piotra
La Piedad de Miguel Ángel

Los santuarios más visitados en el mundo, después de San Pedro, en el Vaticano, son marianos; por ejemplo: Fátima (Portugal), Lourdes (Francia), Medjugorje (Bosnia y Herzegovina), Czestochowa (Polonia), Loreto (Italia), Pilar (España), o la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, Italia, en la que se venera a la Salus Populi Romani.

La mayoría de países tienen una devoción mariana particular, con historias conmovedoras que destacan su cuidado maternal y eficiente patrocinio. Por ejemplo, Nuestra Señora de Aparecida (Brasil), Chiquinquirá (Colombia), Coromoto (Venezuela), Caridad del Cobre (Cuba), Suyapa (Honduras), de los Ángeles, “la negrita” (Costa Rica).

La Virgen de Guadalupe

Pero hablar de la Virgen de Guadalupe nos pone en otra dimensión, en diferente canal; ¡es historia aparte! En efecto, y a diferencia de toda la preciosa iconografía y arquitectura mariana, la imagen de la Virgen de Guadalupe no es obra humana. El Nican Mopohua señala su origen:

- “Y luego (Juan Diego) extendió su blanca tilma, en cuyo hueco había colocado las flores. Y así como cayeron al suelo todas las variadas flores preciosas, luego allí se convirtió en señal, se apareció de repente la Amada Imagen de la Perfecta Virgen en donde ahora es conservada en su amada casita, en su sagrada casita en el Tepeyac, que se llama Guadalupe”.

(nn. 181-184).

En su quinta aparición, la Reina del Cielo reveló a Juan Bernardino, tío de san Juan Diego, su nombre propio y sumó a él un adjetivo relativo a su imagen:

- “... y que bien así la llamaría, bien así se nombraría: la perfecta Virgen Santa María de Guadalupe, su Amada Imagen” (n. 208).

Esta “amada imagen” se corrobora en otros textos del Nican Mopohua como expresión del pueblo de Dios que tuvo la dicha de contemplar su bendita imagen:

- “... luego allí se convirtió en señal, se apareció de repente la Amada Imagen de la Perfecta Virgen” (n. 183).

- “Y el Señor Obispo trasladó a la Iglesia Mayor la amada Imagen de la Amada Niña Celestial…” (n. 212).

- “...La vino a sacar de su palacio, de su oratorio en donde estaba, para que todos la vieran, la admiraran, su amada Imagen” (n. 213).

- “... puesto que absolutamente ningún hombre de la tierra pintó su amada Imagen” (n. 218).

Desde luego que no se trata de una “competencia” estética o piadosa entre imágenes y advocaciones marianas. La iconografía mariana nunca riñe, sino complementa; nunca divide, sino que une en Jesucristo.

De hecho, hay carismas y espiritualidades que son un tesoro de fe y piedad; y patrimonio de la Iglesia universal, producto del influjo del Espíritu Santo. Por ejemplo, los salesianos profesan un amor especial y justo a María Auxiliadora; los Carmelitas, a nuestra Señora del Monte Carmelo; la Alianza de Amor, a nuestra Señora de Schoenstatt.

No se entendería la teología y piedad a María santísima sin estos dones y carismas con los que el Espíritu Santo ha embellecido a la Iglesia de Cristo.

El ayate de san Juan Diego es, en conclusión, la prueba del amor perfecto de María santísima, de su maternal protección y de su eficaz patrocinio. Su “amada imagen” es ese regalo milagroso que Ella misma nos dejó para que lo grabemos en nuestra mente y corazón como sus amados –aunque siempre indignos– hijos.

Conoce más sobre la tilma de Juan Diego

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