El matrimonio, lejos de ser solo compañía, se convierte en una vocación que pule, transforma y revela el propósito de nuestro Creador. Cuando el matrimonio se vive con Dios al centro, deja de ser un reto y se convierte en propósito.
La historia de Abril te recordará por qué amar transforma: a través de oración, crecimiento interior y trabajo en equipo con su esposo, descubre cada día la grandeza de esta misión, cuenta para Aleteia.










