Un cura que se intercambió por un padre de familia para ser ejecutado, una viuda que abrió un comedor para pobres, un discapacitado, un sacerdote que había sido ordenado diez días antes de su muerte,… Otros 124 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España serán beatificados este sábado en Jaén.
Ellos no fueron superhéroes ni tuvieron vidas ideales, pero sí supieron entregar su vida por Aquel que antes la entregó por ellos.
Lo destaca el obispo de Jaén, Sebastián Chico Martínez, ante la celebración del 13 de diciembre de 2025.
El prefecto del dicasterio para las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro, presidirá la beatificación en la catedral de la Asunción de la ciudad andaluza.
Estos 124 mártires se unen a un gran grupo de beatos asesinados durante la persecución religiosa del siglo XX en España.
“El kolbe español”
Entre los nuevos mártires se encuentra el sacerdote Francisco de Paula Padilla. Algunos le llaman “el kolbe español”.
Francisco de Paula tenía 44 años y era párroco del municipio jienense de Arjona cuando entregó su vida, explica a Aleteia quien fuera el postulador de su causa, Rafael Higueras.
La noche del 3 de abril de 1937, estando en la catedral de Jaén convertida en cárcel, el sacerdote vio llorando a un compañero de prisión.
Era José, padre de seis hijos, que había sido llamado a una lista que todos sabían que acababa en asesinato.
Entonces el cura pidió a los milicianos que le dejaran ir a él en su lugar. Y así se entregó a la muerte, como lo hizo Maximiliano Kolbe en el campo de concentración de Auschwitz.
Una viuda entregada a los pobres

Obdulia Puchol Merino tomó de sus padres la fe católica y el compromiso con la Iglesia.
Activa colaboradora de su parroquia, intensificó sus obras de apostolado y caridad después de la muerte de su marido.
Trabajaba con las Conferencias de san Vicente de Paúl, fundadas en su parroquia y presididas por su padre.
Obdulia creó una residencia para transeúntes en la que les facilitaba comida, alojamiento y servicios sanitarios a los que los necesitaban.
El día de su martirio, vestía el hábito de san Francisco, como terciaria franciscana seglar.
Testigos

Entre los mártires de este nuevo grupo de beatos se encuentra un sacerdote martirizado a los diez días de ser ordenado y una persona con discapacidad psíquica conocida como “Bernabé, el de los majitos”.
También dos jóvenes de Acción Católica, una religiosa, la hermana del obispo junto a su marido, numerosos sacerdotes y algunos laicos.
Para el obispo Chico Martínez, “recordarlos no es mirar al pasado con tristeza, sino abrazar el futuro con valentía”.
“Porque su testimonio martirial brilla por encima de las sombras de la historia y de la fragilidad del mundo”.
E inspira, en palabras del obispo emérito de Jaén Ramón del Hoyo en el triduo preparatorio a la beatificación, a “que nos encontramos en paz con nosotros mismos y con nuestra vida para afrontar la muerte”.










