Cada año, los bomberos de Roma depositan una corona en la estatua mariana para honrar la Inmaculada —un gesto que reaviva la devoción y abre la temporada de Navidad.
Cada 8 de diciembre, la ciudad de Roma se detiene para recordar un acto de fe y ternura: los bomberos ascienden hasta lo alto de una escalera aérea y colocan una corona de flores blancas en el brazo de la estatua de la Virgen María en la Plaza Mignanelli. Para muchos, es el recordatorio de que la Navidad no es solo luces y compras, sino la presencia maternal de María que invita al corazón a ponerse en verde esperanza.










