El clásico bastón de caramelo rojo y blanco no es solo un adorno festivo, ni un dulce de temporada. Se creó con un propósito profundamente ligado a la tradición cristiana, pues fue pensado como una herramienta sencilla para enseñar el Evangelio a los más pequeños.
Detrás de su sabor y sus colores, este dulce encierra una historia que apunta al verdadero sentido de la Navidad.










