El Adviento es una época espiritual muy intensa del año, que con demasiada frecuencia descuidamos debido al ajetreo de nuestras vidas.
Sin embargo, nos brinda una oportunidad perfecta para dar un paso atrás y reflexionar sobre las muchas bendiciones que Dios nos ha concedido.
El papa Benedicto XVI sugirió en una homilía llevar un "diario interior" durante el Adviento, reflexionando sobre la presencia de Dios en nuestra vida cotidiana.
"El Adviento, este poderoso tiempo litúrgico que estamos comenzando, nos invita a hacer una pausa en silencio para comprender una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos individuales del día son indicios que Dios nos da, signos de la atención que tiene para cada uno de nosotros. ¡Cuántas veces Dios nos da un atisbo de su amor! Llevar, por así decirlo, un «diario interior» de este amor sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida".
Examen diario
La devoción jesuita del «examen diario» es un ejemplo de ello, en el que podemos recordar el día que ha pasado y discernir los diversos movimientos de Dios.
No siempre reconocemos la presencia de Dios en nuestras vidas, pero eso no significa que no debamos intentar ver cómo Dios está tratando de hablarnos.
La clave es recordar que Dios está tratando de invadir nuestras vidas, de "visitarnos" a diario. A menudo somos nosotros los que nos interponemos en su camino, impidiendo que Dios actúe. Al mismo tiempo, aunque rechacemos la entrada de Dios en nuestras vidas, Él sigue intentándolo sin cesar, llamando a la puerta de nuestro corazón.
Contemplar al Señor
El Papa Benedicto XVI continúa:
"El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. ¿No debería la certeza de su presencia ayudarnos a ver el mundo con otros ojos? ¿No debería ayudarnos a considerar toda nuestra vida como una "visita", como una forma en la que Él puede venir a nosotros y acercarse a nosotros en cada situación?"
Al adentrarnos en el Adviento, que podamos ver a Dios obrando en nuestra rutina diaria, tratando constantemente de estar con nosotros y guiarnos de vuelta a Él.











