Esta noche, Jeff tiene una sonrisa y una voz llena de emoción. Ante él, el Papa León XIV es aclamado por cerca de 15 000 jóvenes cristianos en Bkerké, Líbano, sede del patriarcado maronita. Un viento de esperanza sopla sobre las alturas de Beirut. Y este joven de 37 años está convencido de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Con una barba fina y cuidada, y una camisa abierta que deja ver una cruz al estilo de los surfistas, Jeff acaba de regresar de Australia.
Hace dos años que este cristiano maronita, que trabaja como ingeniero mecánico, decidió exiliarse. ¿El motivo? "El día de la explosión, estaba trabajando en el puerto de Beirut. Hacia las 16:00, me fui a comer. Cuando volví, encontré a mis amigos destrozados", cuenta el libanés. Dos explosiones en los silos del puerto acaban de devastar la capital libanesa y herir su corazón para siempre. La catástrofe provocó la muerte de 220 personas y más de 6800 heridos.
Traumatizado, Jeff acabó abandonando el país del Cedro tres años después de la tragedia. "Mi vida cambió tras la explosión. Busco la esperanza y a Jesús. Rezo más", testimonia, mientras cae la noche sobre el Líbano y León XIV se prepara para hacer una entrada triunfal en la amplia explanada en plena efervescencia.
Al enterarse de la visita del Papa a su país, Jeff no lo dudó. Él, que no había vuelto desde su partida, decidió regresar por tres meses, dejando su trabajo en Sídney. "Encontraré otro después de Navidad", relativiza. "Estar aquí, reunirme con los míos, me llena de paz".
"Es mi país, el país de los cedros"
El joven no quedó indiferente ante el primer discurso del Papa pronunciado ante las autoridades libanesas a su llegada el domingo. 2[Los artífices de la paz] se atreven a quedarse, incluso cuando ello implica sacrificios", confió León XIV, antes de ampliar su mensaje a la diáspora libanesa. "Se necesita mucho valor y clarividencia para quedarse o volver a tu país", reconoció el jefe de la Iglesia católica.
"Sé que también es mi responsabilidad", confiesa Jeff, mientras el Líbano sufre una emigración masiva de sus jóvenes, especialmente cristianos. Él considera que los musulmanes libaneses que emigran tienden más a regresar al país: "Creo que tienen un apego a la tierra más fuerte que nosotros".
¿Se escucha el llamamiento del Papa en un país sumido en una grave crisis económica y en el que está presente el temor a la guerra con Israel? "El Papa da un primer paso. Y creo que no hay que esperar al momento ideal para dar también nosotros un paso", opina Jeff. Su regreso temporal al Líbano refuerza su profundo deseo de vivir allí. "Mi esperanza es poder trabajar allí y casarme. Es mi país, el país de los cedros, y no quiero dejarlo en manos de otros".











