La sociedad del siglo XXI fomenta la comunicación y la socialización de los niños desde una edad muy temprana. Por ello, algunos padres esperan que su hijo sepa saludar, que sea muy adaptable y sociable con todo el mundo, sin que sea tímido. La introversión es lo contrario de las redes sociales, como explica Claude Berthon, psicóloga clínica en Courbevoie.
Claude es miembro de la asociación MCAdS, una asociación cristiana para conocer mejor la ansiedad por separación: "Hoy en día, es normal publicar todo lo que uno siente, durante todo el día, sin ningún tipo de pudor". ¿Qué lugar les queda a los niños tímidos, reservados o introvertidos?
1LA TIMIDEZ

El diccionario Larousse define la timidez como la falta de seguridad o audacia en los actos, las decisiones o las opiniones. Sin embargo, antes de los 5-6 años, la timidez en los niños es algo positivo. Claude Berthon explica: "Un niño necesita crear una relación de confianza con sus padres antes de acercarse a adultos que no conoce.
Antes de los 5-6 años, la timidez es algo positivo. "Acudir a todos los adultos, sin preferencias, sería más problemático". La psicóloga continúa explicando que el niño pequeño que descubre un grupo va a ir y venir: comprobará que su figura de apego está ahí y volverá a explorar el mundo.
La timidez se vuelve alarmante si, después de los 6 años, impide que el niño participe en juegos o actividades sociales. Claude Berthon precisa: "Esto puede deberse a un sentimiento de inseguridad, incapacidad o falta de confianza en sí mismo". La timidez también puede reaparecer en la adolescencia, ya que la autoestima a veces se ve afectada por los cambios corporales.
Los padres pueden tener en cuenta los dos pilares que permiten a sus hijos explorar el mundo sin miedo: la seguridad interior y la certeza de ser amados incondicionalmente. No hace falta ser perfecto para ser amable. Hablar del placer de acercarse a los demás tranquilizará al niño tímido, permitiéndole atreverse a entablar relaciones.
2LA RESERVA
La reserva es una forma de contención. Algunos padres pueden preocuparse por ello cuando su cultura familiar valora a las personas afables, muy abiertas, capaces de hablar de todo y expresar muchas cosas.
Claude Berthon tranquiliza: "La reserva no es mala, es una hermosa disposición a la moderación y al autocontrol, una disposición que hay que valorar. Sin embargo, hay que estar atentos cuando el niño tiene dificultades para expresar sus emociones y necesidades a sus padres".
La psicóloga continúa explicando que, según su experiencia, los niños que se guardan muchas cosas para sí mismos suelen hacerlo para proteger a sus padres de situaciones difíciles, como un duelo o una enfermedad en la familia. Por lo tanto, es bueno animar al niño a compartir sus emociones, sean cuales sean.
3LA INTROVERSIÓN

Una persona introvertida prefiere su vida interior a la interacción social. "Son personas que se sienten bien consigo mismas", describe Claude Berthon. "Esto se observa desde muy temprana edad. Es el caso de un niño pequeño que ya es muy autónomo y capaz de concentrarse mucho en sus juegos". Este rasgo de carácter promete una vida interior rica. Numerosas ideas atraviesan esta mente introvertida, que puede saborear durante mucho tiempo la belleza de su mundo interior.
La influencia de los padres
La psicóloga señala: "Los padres pueden velar por que esta introversión no se convierta en una huida. Los extrovertidos pueden correr el riesgo de acercarse cada vez más a los demás, como una huida de sí mismos; los introvertidos pueden correr el riesgo de encerrarse en sí mismos.
Esto puede traducirse en dificultades con los códigos y la comprensión de las situaciones sociales. Así, la introversión se vuelve excesiva si el niño deja de participar en el aprendizaje o no quiere recibir ayuda de los adultos. Puede ser necesario un apoyo para ayudar al niño a abrirse más a los demás.
Ya sea por un carácter introvertido o por la confianza en sí mismo de un niño tímido, la variedad de comportamientos permite a cada uno crecer para finalmente guardar en su corazón la certeza expresada por el profeta Isaías (Is 43, 4): "Tú eres precioso a mis ojos, tienes valor y yo te amo".











